martes, 21 de julio de 2009

Son 80 millones los pobres que hay en el país, afirma especialista



El incremento en el precio de los alimentos fue el factor central del aumento de la pobreza en México en los dos primeros años de gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa, afirmó Julio Boltvinik, investigador de El Colegio de México, quien estimó en 80 millones el número de habitantes en pobreza, de acuerdo con su método de medición de este fenómeno.
El especialista en temas de desigualdad precisó que la expansión de la pobreza entre 2006 y 2008 no abarcó la recesión económica de México, la cual comenzó a finales del año pasado, mientras que la Encuesta nacional de ingresos y gastos de los hogares se levantó entre el 21 de agosto y el 17 de noviembre, por lo que difícilmente pudo captar cabalmente el impacto de la crisis en las diferentes variables económicas y sociales del país.
El informe bianual sobre la distribución de los ingresos y los gastos de la población reveló que, en términos de dólares, en el país los hogares más pobres vieron reducir su ingreso real en casi 14 por ciento en los dos primeros dos años de esta administración. La percepción corriente de 10 por ciento de la población más pobre disminuyó en promedio de 6.75 a 5.83 dólares por día.
La mayor pérdida del ingreso se debió a la caída en las remesas y las transferencias gubernamentales de las cuales vive prácticamente la mitad de los hogares en México, explicó Guillermina Rodríguez, especialista de la división de Estudios Económicos y Sociopolíticos del Grupo Financiero Banamex-Citigroup, al analizar las causas por las cuales 50.6 millones de personas en el país, 47.4 por ciento de la población, se encuentran actualmente en condiciones de pobreza de patrimonio.
En 2008 la mitad de los hogares en México recibió algún tipo de transferencia, cifra que se eleva a 67 por ciento en el decil más pobre. Sin el rubro de transferencias los ingresos promedio de los hogares hubieran sido 10 por ciento menores a los observados (23 por ciento en el decil más pobre).
Guillermina Rodríguez afirmó que aun con la caída de los apoyos gubernamentales y las remesas, sin esas transferencias, apuntó, “estos ingresos contribuyeron a que la situación no haya empeorado todavía más”.
La disminución en los ingresos de los hogares y los recientes incrementos en precios de los commodities o materias primas afectaron los patrones de consumo, coincidió en esto con Boltvinik Guillermina Rodríguez.
En 2008, puntualizó, el gasto monetario promedio de los hogares mostró una disminución de 12.7 por ciento con respecto a 2006. Los rubros más castigados fueron los de salud y educación y esparcimiento, mientras los gastos con menores retrocesos se localizaron en alimentos (-0.1por ciento) y vivienda y combustibles (-1.7 por ciento). Los gastos en estos dos últimos rubros, además, incrementaron su participación en el total: en el caso de alimentos, la proporción pasa de 29.4 por ciento en 2006 a 33.6 por ciento en 2008, mientras que el de vivienda y combustibles lo hace de 8.9 a 10.0 por ciento, respectivamente.
Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la pobreza patrimonial se define como la “insuficiencia del ingreso disponible para adquirir la canasta alimentaria, así como realizar los gastos necesarios en salud, vestido, vivienda, transporte y educación, aunque la totalidad del ingreso del hogar fuera utilizado exclusivamente para la adquisición de estos bienes y servicios”.
Esto quiere decir que a casi la mitad de la población mexicana no le alcanzan los ingresos para cubrir las necesidades básicas de alimentación, salud, vestido, vivienda y educación. En este sentido, el incremento en la emisión de tarjetas de crédito por parte de la banca en los pasados dos años puede haberse convertido en un instrumento para completar el ingreso y el gasto.
Según los reportes del Banco de México, entre julio y septiembre de 2006 y el tercer trimestre de 2008, la emisión de tarjetas bancarias de crédito aumentó en 6 millones 117 mil 719, lo cual representó un incremento de 30.55 por ciento en esos instrumentos de uso generalizado para el consumo.
Sin embargo, de esas tarjetas nuevas sólo se utilizaron 3 millones 153 mil 283 para realizar compras de mercancías y pagos de servicios. La encuesta sobre ingresos 2008 indicó que el gasto de los hogares en alimentos fue de 33.6 por ciento en promedio para todos. Pero esa proporción se elevó a 46.1 por ciento en el 20 por ciento de los hogares más pobres.
Por su parte, Julio Boltvinik señaló en entrevista que los resultados de la encuesta “corroboraron las previsiones de que con el alza de los alimentos básicos se iba a ir al cielo la pobreza, como calculaba el comité técnico del Coneval”.
Boltvinik, colaborador de este diario, reconoció el mérito del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) al informar del agravamiento de las condiciones de pobreza de la población en los dos años recientes. Añadió: “en principio es correcto y sólo hay que saludar positivamente el hecho de que tanto el Inegi como el Coneval reconozcan esta verdad y la den a conocer, porque en el pasado, cuando eran desfavorables las cifras, las ocultaban, y ahora son desfavorables para el gobierno y sin embargo las publicaron”.
El ex diputado perredista criticó que esos resultados se dieran a conocer después de las elecciones del 5 de julio pasado. En este sentido, expresó: “una cosa que quisiera comentar es que se esperaron a que pasaran las elecciones. Eso no fue lo que hicieron en 2003; ese año la encuesta de 2002, que resultó favorable y que bajaba la pobreza de 2000 a 2002, hicieron un gran escándalo por ahí de mayo de 2003 para favorecer, obviamente, al PAN en las elecciones intermedias de aquel año”.
–¿De qué número de pobres estamos hablando en México?
–El número de pobres abarca algo así como 75 por ciento de la población nacional, es decir, 80 millones de habitantes.

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