viernes, 18 de enero de 2013

EL OLOR DE LA NARANJA

Si García Márquez, en esos diálogos que sostuvo con Plinio Apuleyo Mendoza, señaló que el Caribe colombiano se puede resumir en el olor de una guayaba podrida, yo digo que el sur de Yucatán se puede resumir en el olor de una naranja agria podrida, y ahora me explico por qué.
****
He recorrido varios pueblos -pueblos pequeños y pueblos grandes- de esa parte de Yucatán , y los he recorrido a pie, sin auto, sin moto, a pata callejera, y en cada trecho, en cada sendero, en cada calle, calleja, trillo, sendero y senderillo abierto en plena laja, siempre el olor de la naranja agria podrida me seguía: me seguía entremezclada con los otros olores característicos de los pueblos rurales. En Chacsinkín la cosa es extrema: a cada instante, mi olfato fue bloqueado por ese astringente olor.
****
Y eso, la hegemonía olorosa de la naranja agria, tiene una explicación gastronómica: la comida yucateca no sería lo que es sin el "agrio" de esas rugosas y malditas naranjas...

2 comentarios:

Raquel Padilla Ramos dijo...

Hermosillo es llamada la Ciudad de los Naranjos por estar poblada de esos árboles cuyo fruto para nosotros, los sonorenses, no es comestible. Es probable que estos naranjales llegaran a Sonora por la vía del general Luis Emeterio Torres, quien fue Jefe de la I Zona Militar con sede en Tórim, Sonora, y posteriormente se trasladó a Mérida por un periodo breve para encabezar la XI Zona. Optra opción es que los haya traído el general Salvador Alvarado. Al menos sé que el primero volvió a esta entidad con unos brotes de flamboyán, que aquí se denominó "árbol del fuego", y Alvarado trajo laureles de la India, mismos que aquí son conocidos como "yucatecos".

Gilberto Avilez (detective del pasado) dijo...

Interesante dato, doctora....Yucatán está poblado de esas "matas", creo que el sur de Yucatán sobre todo...

Archivo del blog