sábado, 10 de enero de 2015

Flor de tajonal


Camino bordeado de flores de tajonal. Fotografía de José Ic Xec

De las flores de tajonal, esas de color amarillo que bordean los caminos de los pueblos de Yucatán, las abejitas meliponas, "culinas", extraen el mejor néctar para hacer ese llanto dulce de los dioses antiguos que imantan los viejos caminos de la Península.
La miel de tajonal, decía mi abuelo, es la mejor de todas; esa miel meliflua con la que embarramos la yuca, con la que los milperos endulzan el pozol, y los chiquitos gordos las "barras" de pan.
No existe la palabra tajonal en el diccionario de los monárquicos, pero en Yucatán todos sabemos que, cuando el tajonal florece, los caminos de los pueblos se bañan como soles resplandecientes. 

1 comentario:

Karen Marin dijo...

Y es que esta florecilla silvestre y noble crece desmedidamente hasta en lotes baldíos de las urbes. Tal como dice uno de tus contactos, la miel proveniente de esta flor no dura mucho e incluso su consistencia es bastante líquida, pero es de un amarillo dorado muy bello. Algún campesino y apicultor alguna vez me dijo también que la mejor miel procede del dzidzilché. Aquí lo interesante es que la miel de xunan kab independientemente de las flores que utilice tiene un color ambarado oscuro, espeso y de olor penetrante, el sabor ni se diga, es exquisito.
Me confieso ser de esas chiquitas que embarran de miel las barras de pan y... las galletas de soda Dondé, je, je.

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