Peto Tomasa Hernández……6 de setiembre. Micaela Hernández……………id. Lázaro Hernández……………..id. Luciano Che…………………....id. José María Hernández………….id. Alario Borguez………………….id. Juan Ciriaco Catzín……………..id. Lorenzo Góngora………………..id. Xkambul Wenceslao Cabrera………………id José Ramos y su esposa………….id. San Pedro Manuel Loeza…………………….id . Apolinario Gamboa………………id. Gregorio Chi………………………id. Bulukax Andrés Montalvo………………….id. Aquilina Pech con su hijo………....id. Andres Valencia……………………id. Baltasar Chim………………………id. Nicolasa Cupul……………………..id. Francisco Yah……………………....id. Paula Pech…………………………..id. Gregorio Gómez…………………….id. Luciano Palomo con su mujer……….id. María Vazquez………………………id. José Canul……………………………id. Ydelfonso Cohuo…………………….id. Juan de la Cruz Vazquez…………….id. Marciala Montalvo…………………..id. José María Dzul y su familia compuesta de cuatro personas…………….id. José Dolores Kantún y familia compuesta de tres personas………………………..id. José Ma Aké con dos hijos…………6 de setiembre. Faustina Cox……………….id. Pablo Tut…………………...id. Petrona Perera con un hijo…id. Salvador Chan y su esposa….id. Silverio Tox…………………id. Lauriano Chablé……………id. Valentina Chablé…………….id. Tomás Noh…………………..id. Nasaria Cupul con una hija….id. Miguel Pech…………………id. Yakalcab Juan Ku……………………..id . José Ku………………………id. Pedro Pacheco……………….id. José Pacheco…………………id. Juan Pacheco…………………id. Juana Pacheco………………..id. Manuela Yah…………………id. Rosa Balam…………………...id Zonotchel (Dzonotchel). Luisa Palomo-7 de setiembre. Sacalaca Manuel Chablé………..18 de Julio Cecilia Chablé………….id. Ma Alvina Canche………id. Ychmul Antonio Aguilar………..8 de Setiembre Dámasa Rodríguez…….id. Antonio Padilla………..id. José Padilla…………….8 de Setiembre. Manuel Jesús Padilla…………id. Toribio Padilla……………….id. Juan Tomás Poot……………..id. Miguel Sánchez………………id. Ma Alamilla…………………..id. Pedro Chay……………………id. Esteban Tox…………………..id. María Balam…………………..id. María Tox…………………….id. Manuela Tox……………………id. Teodoro Tox…………………….id. Eustaquio Alamilla……………..id. Feliciano Uitzil………………….id. Salustino Uitzil…………………id. Secundino Pech…………………id. Teodoro Huchim………………..id. Deciderio Huchim………………id. Lorenza Sulú……………………..id. Rudencina Sulú…………………id. Ysabel Sulú……………………..id. Justo Chay………………………id. Andrea Chay………………………id. Julio Chay………………………..id. Bonifacio Ramos……………………id. José Antonio Kamal………………..id. Manuela Camal……………………..id. María Camal………………………..id.Peto 9 de Abril de 1855. Juan Y. Montalvo. Fuente: Fondo: Poder Ejecutivo. Sección: Subprefectura política de Peto. Serie: Censos y padrones,Caja 65, vol. 15, exp. 21, cd. 36.
En Pierre Menard, autor del Quijote, Borges dice que la historia "no es lo que sucedió; es lo que juzgamos que sucedió".
viernes, 9 de marzo de 2012
Relación nominal de las familias que se llevaron los bárbaros en sus últimas incursiones sobre Peto y pueblos de su partido
Consistente al tenor del Supremo Oficio de Vd. Fecha 2 del mes próximo pasado, le acompaño una razón nominal de las familias que los bárbaros se llevaron en sus últimas incursiones del año pasado sobre esta Villa y demás pueblos de su partido a fin de que se sirva dar cuenta de ella al Excmo. Sr Gobernador del Departamento, de cuya orden me la exigió.
Dios y Libertad Peto Abril 9 de 1855.
Juan Y. Montalbo.
Foja 2.
República Mejicana
Subprefectura del partido de Peto
Distrito de Tekax en el
Departamento de Yucatán
Relación nominal de las familias que se llevaron los bárbaros en sus últimas incursiones sobre esta Villa el año ppdo y pueblos de su partido, la cual formo con vista de los informes que he reunido de las autoridades respectivas y las noticias que me han suministrado los amos y mayordomos de los establecimientos del sur.
jueves, 8 de marzo de 2012
Polémica desde Chan Kom: en defensa del INI histórico
Yo reivindico el pensamiento antropológico de Gonzalo Aguirre Beltrán, de Villa Rojas, et al. No se puede ser relativista (¿tengo que decir que soy un neoevolucionista de armas tomar?), y por eso me interesa el proceso de integración nacional que el INI histórico puso como caballo de batalla mediante sus distintos centros coordinadores indigenistas para la plena integración nacional de las múltiples etnias del país.
Esto viene a colación por un artículo de Villa Rojas aparecido en el libro “INI, 30 años después. Revisión crítica” (1978). Villa Rojas, desde la aldea de Chan Kom, se amarró en una polémica contra los calumniadores del INI (la querella iba contra el etnomarxista Gilberto López y Rivas, un totalitario secular), y hacía unas precisiones a dichos calumniadores emparentados con las corrientes ideológicas del mundo maniqueo de la Guerra Fría, que vistos a la distancia, causan resquemor y sonrojo: los etnomarxistas, el ala radical o estalinista de los antropólogos críticos o “etnopopulistas” como Bonfil Batalla o Arturo Warman, eran, recordaba Leticia Reina, de la idea de que “lo importante era dilucidar cuál era el papel de los pueblos indígenas en el proyecto democratizador de la sociedad y en la construcción del socialismo”, planteando, además, “el origen clasista de las etnias”.
Díaz Polanco y el estalinista Bobos y Rivas, son casi los únicos desquiciantes apologistas de esta vena radical del pensamiento antropológico del siglo XX (si no los únicos, los que vale la pena leer). Pues contra esta desviación antropológica iba la “Polémica desde Chan Kom” escrita por Alfonso Villa Rojas.
Desde el corazón de la zona maya, casi totalmente incomunicado salvo unos pocos periódicos y revistas que espaciadamente llegaban al pueblo, Villa Rojas, ocupado en hacer una investigación sobre el proceso de cambio socio-económico en la región oriental de Yucatán y Quintana Roo incluido, se pudo enterar “de la nueva oleada de ataques que se hace al Instituto Nacional Indigenista”. Citaba un artículo de Bobos y Rivas intitulado “La Castellanización de los indígenas para acelerar el Etnocidio”, aparecido en el Proceso del 16 de octubre de 1978. Palabras más, palabras menos, Bobos y Rivas decía que la imposición lingüística, cultural y económica de la sociedad dominante hacia los grupos indígenas, desembocaba en un proceso de desintegración, al cual se le nombra etnocidio por el estado de “anomia” y la “pérdida de identidad étnica” así como la “desaparición cultural” que lleva consigo ese acto de barbarie neocolonial instrumentado por los aparatos integradores del Estado (escuela, carreteras, sistemas de salud y sistema económico capitalista). Pues bien, a esas peregrinas y fatuas disquisiciones, Villa Rojas respondía con unas ráfagas de ironía:
“Como se ve…la política de integración nacional que persigue el Instituto Nacional Indigenista, sólo conduce a estados catastróficos entre los grupos que trata de mejorar, hasta el punto de acabarlos como entidad tribal. Llevarles carreteras, escuelas, clínicas médicas, postas zootécnicas, unidades agro-pecuarias y demás recursos de la vida moderna, resulta contraproducente por la simple razón de acabar con los modos obsoletos de su vida tradicional”.
Villa Rojas indicaba que este vano farfullar de los estalinistas etnomarxistas, se apoyaba en la excéntrica idea del “relativismo cultural” propuesto por autores como Westermarck o Herskovits, que ponían énfasis en “la dignidad inherente en todo cuerpo de costumbres y en la necesidad de guardar tolerancia hacia ellas, aún cuando puedan diferir de las nuestras”. Es un hecho que plantear de ese modo la tolerancia hacia las otras costumbres, implica estar de acuerdo en llevar el nihilismo de los valores humanos hacia una paila o marmita en donde se derritan nociones de universalismos interpretativos, y favorecer escalas de horror como la ablación que practican algunas tribus de África, el linchamiento en ciertos pueblos del centro de México, el machismo uxoricida de ciertas comunidades indígenas, el patriarcado autoritario de la sociedad maya yucateca, el pensamiento mágico que cree en ingenuidades infantiles como los “señores del monte” o los rituales de la lluvia; o en ejemplos que da el propio Villa Rojas, en tolerar la poligamia o la caza de cabezas en las selvas amazónicas.
Frente a esa especie especiosa de teorías “hippies” que creen en eso de “déjalo ser”, Villa Rojas planteaba que el relativismo a ultranza no tiene razón de ser si uno considera que, más allá de los diversos trajes culturales, el Hombre, en la intimidad universal, sólo posee un traje único, y ese traje es el traje de su condición humana: “La cosa cambia –dice el evolucionista ex profesor de Cham Kom- si se le sitúa dentro de una escala universal de valores, pues, entonces, se tendría que una cultura es mejor que otra en la medida que permite un mayor control sobre el medio ambiente y mayor oportunidad de pleno bienestar”.
Desde Boas hasta Gamio, los pilares de la antropología han considerado que “el fin último de su ciencia era alcanzar la superación del Hombre mediante el aprovechamiento adecuado de los principios básicos de la conducta humana”. Darles las herramientas de la técnica, de la industria, para la inserción de los grupos indígenas a la sociedad dominante, era, y es, una política pública del Estado que no debería ser tachada como etnocida por los utopistas urbanos que hablan español o inglés, que son mestizos o blancos, que tienen su auto, que se transportan en avión y fraguan sus disquisiciones exquisitas encerrados en un cubículo aséptico. Villa Rojas lo dice mejor: “Ante este avance incontrolable de la civilización industrial, se hace impostergable proporcionar a los núcleos indígenas elementos adecuados de defensa, tales como el uso de la lengua nacional y los conceptos básicos de la vida moderna…De tal modo podrá evitarse, en grado significativo, que sean fácil presa del engaño y la explotación”.
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martes, 6 de marzo de 2012
El presidente de la Sociedad de Alumnos de la Escuela socialista del Estado: Evelio Tax Góngora
La foto fue tomada en el Archivo General de la Nación, en mi investigación sobre la reforma agraria en el sur de Yucatán. De inmediato me llamó la atención el nombre de mi difunto tío, Evelio Tax Góngora, pidiendo la ampliación de su pequeña escuela. Sin duda, el que sería cronista vitalicio del pueblo de Dzitás, maestro de más de cinco generaciones y corresponsal de innmerables diarios yucatecos, ya traía el espíritu de la docencia a tan temprana edad.
sábado, 25 de febrero de 2012
En la Escuela de Jurisprudencia se enseñará el Derecho nacido del actual movimiento social
Ayer, consultando el Diario Oficial del estado, de marzo de 1922, en el Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán (CAIHY), me topé con una circular curiosa. Por esas lejanas fechas era reciente la fundación, y el inicio de labores de la respetable Universidad Autónoma de Yucatán, que en sus orígenes fue socialista en todo momento, pugnando por la educación “racionalista”, libre de todo dogma salido de “un edificio frontal al Palacio de Gobierno” donde laboraba el gobernador socialista de Motul. A 90 años de su fundación, al ciudadano actual le sorprende percatarse de enjambres de la derecha más cerril yucateca (esa derecha con silicio e incienso de misa en sus ideas propias de “la clase reaccionaria”) enquistados en diversas facultades de esa universidad. Sobre todo, en la Facultad de Derecho. El Diario Oficial que consulté, en el día 7 de marzo de 1922 trae un desplegado de Castillo Torre (1891-1978) y Arturo Cisneros Canto, director y secretario respectivos de esa nueva casa de estudios jurídicos, y era intitulado como sigue: “En la Escuela de Jurisprudencia se enseñará el Derecho nacido del actual movimiento social”. La circular era dirigida expresamente “a los catedráticos de la Facultad de Jurisprudencia de Yucatán”, y en dicho documento se hacía votos por el cambio del derecho a partir de ahora: se pasaría, decían los dos juristas cercanos a la furia destructora y constructora del Dragón Rojo de Motul, a una transformación radical del derecho que se enseñaría en Yucatán, sintetizado en la “evolución del Derecho hacia el socialismo”. La nueva directiva de la recién creada “Escuela de Jurisprudencia de Yucatán”, hacía uso de los elementos marxistas para cuestionar un derecho burgués, creado por los grupos dominantes, legislado por los barones del henequén, escrito a base de explotación del indio por esa rupestre y reaccionaria sociedad decimonónica yucateca que “hoy protesta” y que es “la misma que hace algunos años, tenía un sistema ignominioso de infame esclavitud, y que dio tema a John Kenneth Turner para escribir su famoso libro ‘Barbarous Mexico’. Esa sociedad que hoy grita en nombre de la humanidad, es la que en los campos flagelaba al infeliz peón; es la que tenía las cárceles llenas de agitadores, es la que añora los Barbachano y los Martínez Arredondo” (CAIHY, Diario oficial del Estado, marzo 14 de 1922).
El derecho, para la nueva directiva, estaría dispuesto a “experimentar una transformación paralelamente con lo que se estaba verificando en el proceso de la civilización” encarado por el socialismo yucateco. Esto no es nada nuevo, y habría que recordar los “factores reales de poder” para la instauración de un nuevo régimen jurídico. En la creación de las constituciones, el constitucionalista Tena Ramírez señalaba estos factores extrajurídicos que inciden en los textos normativos fundamentales de un estado: “Se trata de los factores reales de poder, que rigen en el seno de toda sociedad y que funcionan según la fórmula expresiva de Lasalle”. “Se toman esos factores reales de poder, dice Lasalle, se extienden en una hoja de papel, se les da expresión escrita y, a partir de ese momento, incorporados a un papel (la Constitución), ya no son simples factores reales de poder, sino que se han erigido en derecho, en instituciones jurídicas, y quien atente contra ellos atenta contra la ley, y es castigado”. Castillo Torre, abogado revolucionario y que conocía las leyes de los estadíos de Comte, conocía perfectamente esa tradición jurídica francesa, y ahora, con los factores reales de poder de la nueva Constitución de 1917, desbordaba a ésta y canalizaba la fiebre del “experimento socialista” en Yucatán para incidir en una pedagogía revolucionaria de la enseñanza del derecho: “El Derecho individualista ha cumplido con su misión, de acuerdo con la ley comtiana del desarrollo del conocimiento, y el fenómeno biológico de la evolución del Derecho al concepto socialista, tiene que informar de las enseñanzas que se imparten en la Facultad a menos que, desdeñando la ineludible Ley de evolución de las instituciones sociales, neguemos a la Facultad el derecho de regenerarse, condenándola a perecer”. Haciendo, según Castillo Torre y Cisneros Canto, crisis la sociedad industrial del “egoísmo estupendo” con la recién gran guerra apenas terminada, la nueva Escuela de Jurisprudencia de Yucatán tenía la obligación ineludible de “alzar un concepto más humano, más generoso del Derecho, en consonancia con los signos que se vierten en los tiempos nuevos” (CAIHY, Diario Oficial del Estado, marzo 7 de 1922). A noventa años de la creación de la UADY, habría que recordar los principios fundantes de esa Universidad creada al calor de los discursos candentes del gobierno socialista de Carrillo Puerto, un gobierno que creyó en los “signos que se vierten en los tiempos nuevos”, que no quería ser sólo un “experimento socialista”, que no quería ser sólo un interregno entre la barbarie de la sociedad esclavista pintada por Kennet Turner, y la barbarie autoritaria que vendría luego. Un gobierno que puso las bases institucionales para la educación libertaria creando la hoy nonagenaria Universidad Autónoma del Estado de Yucatán.
jueves, 23 de febrero de 2012
El contraste manifiesto: el poder mira arriba, y los hombres de la tierra, abajo
Pero vean nomás esta foto tan, pero tan digna de enmarcarse en las casas de los subalternos y de los enamorados del pasado...El Halach Uinic, el macho tocado por los dioses del autoritarismo del Mayab, el gran Cabrón del Yucatán autoritario, de visita en Dzonotchel, pueblo jodido de la Villa aquella de execrable memoria...Era 1985, año de la tembladera chilanga, e inicio de una transición aún inacabada, aun traspuesta, empantanada. Don Víctor irradiaba potencia, era un hombre maniatado por su idea fija por el poder...¿Y los campesinos? En la foto se ven como los quería ver el viejo régimen de partido único: Con la cabeza y la humanidad gacha, mirando a la tierra, no pudiendo ver al tlatoani directo a los ojos porque se convertirían en piedra...El poder, ya se sabe, momifica a unos, imbeciliza a otros...En verdad, esta foto de los campesinos de Dzonotchel junto con el tlatoani yucateco, espanta porque dice mucho de lo que significó un sistema hegemónico que corporativizó, y despolitizó, a los campesinos yucatecos: El tlatoani mira hacia arriba, hacia el cielo de su gloria; y los campesinos, por el contrario, miran hacia abajo, en el subsuelo profundo de su pobreza milenaria, de su desesperanza inacabable...
martes, 21 de febrero de 2012
Tres fotos de historia pueblerina
Primera foto de historia pueblerina, que no tiene el señor coronista, pero este historiador, sí. Es del 19 de mayo de 1957, y es la ceremonia del protocolo con que se dio inicio al funcionamiento del "gigantesco deposito que contiene el preciado líquido" para los pueblerinos de la Villa. En dicha foto, se ve al gobernador de ese entonces, tomando en jícara el agua salida de un grifo, ante los ojos expectantes de lindas mesticitas. También se logra ver un hidrante en forma de "Arturito" de la Guerra de las Galaxias.
El Diario del Sureste, el día 19 de mayo de 1957, informa en su nota periodística donde aparece esta foto, que Peto se ha convertido en "la segunda población del estado que posee agua potable, inauguró la obra el Prof. Víctor Mena Palomo". La verdad, no creo en lo que afirma la nota, porque otras poblaciones más importantes de Yucatán -Progreso, Valladolid, Tekax, Ticul-, seguramente ya contaban con un sistema de agua potable municipal.
Esta tercera fotografía tampoco la tiene el señor cronista de Peto...En ella, se ve los trabajos de albañilería que dan inicio a la construcción del mercado del pueblo, en 1962, además de algunos curiosos que quisieron salir en la foto. —
miércoles, 15 de febrero de 2012
Detened el terror y a las mazmorras
El investigador del COLMEX, Sergio Aguayo Quezada, ha escrito un interesante artículo esta semana (País bananero, Reforma, 15 de febrero 2012), donde comenta el golpe neo franquista contra un defensor de los derechos humanos, y recordador de la memoria histórica española, Baltasar Garzón. Posterior de la sentencia inhabilitoria contra Garzón, España se quitó por fin, ya era hora, su careta de país democrático, mostrando a ojos vistas lo que es: un país con grandes y fuertes intereses, sobre todo en México. Y la poca democracia española, se ejemplifica en varios momentos de la difícil transición a la democracia mexicana. Aguayo nos recuerda, que en el fraude del 88, Felipe González fue el primero en reconocer al execrable Carlos Salinas, antes de que éste fuera nombrado presidente de la República; y en el 2001, el propio Felipe González, según fuentes confiables, “tuvo un papel importante en convencer a Vicente Fox de no investigar el pasado, reproduciendo así lo dejado de hacer, por la transición española”. Este flaco compromiso con la democracia de nuestro país, se debe a que la neoconquista española cuenta con más de 41 mil millones de inversión directa en suelo nacional, por abajo sólo de Estados Unidos. Con el acto judicial en venganza contra Garzón, España pasa a convertirse en un perfecto país bananero. Podríamos lanzar la frase de que en nada se diferencia el actual sistema jurídico español posterior del caso Garzón, de los diversos países centroamericanos que en su momento fueron teledirigidos por Washington: “El trato dado a Garzón por el Tribunal Supremo español –señala Aguayo- es propio de país bananero porque sus máximas instituciones judiciales parecen columnas de sólido concreto pero son muy frágiles porque les falta la estructura de acero. En este tema y momento es inevitable evocar la frase atribuida a Pío Baroja: ‘Europa acaba en los Pirineos’”. En ese tenor, al condenar a Garzón, la España de los fascistas y neofascistas se mete no sólo con la memoria de su pueblo, se mete con la memoria toda de las víctimas de las dictaduras de los gorilas sudamericanos salidos con macana en mano de la Escuela de las Américas del Imperio noratlántico. Al condenar al juez, la España monárquica se mete también con los defensores de los derechos humanos del mundo entero. Porque Garzón no sólo se trata de un juez español, se trata del juez que puso en proceso al gorila mayor de Washington y su cauda de terror instaurado por el Pinochetismo.
La Ley de Amnistía de España (1977); la Ley de Punto final (1986) y la de Obediencia debida (1987), de Argentina, hermanas gemelas creadas por los rescoldos de las dictaduras de ambos países; así como el escamoteo a la memoria histórica del 68, del jueves de Corpus Christi en México, cuentan con más de un parentesco: son productos del cinismo y el no compromiso por parte de las autoridades estólidas con la justicia a la memoria de los caídos. Y con respecto a la nueva añagaza contra la dignidad del hombre, de la derecha en el mundo salida desde la España baturra, monárquica, fascistoide, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas lo ha dicho claramente: “las leyes internacionales establecen que la amnistía no debería ser concedida a responsables de crímenes contra la humanidad” (El País, 10 de febrero de 2012). Los franquistas se valen de una ley, franquista para no variar, de Amnistía de borrón y cuenta nueva, y por eso fueron en contra del juez que se atrevió a dignificar la memoria de los muertos, de los desaparecidos. Con este acto de cacería de brujas, los franquistas en el poder han promovido el regreso a la animalidad jurídica, al bestialismo del garrote. La justicia en España, ha muerto. Asistimos al réquiem de los derechos humanos en el mundo, y la España oscurantista, la que le heló el corazón a Machado (que no así la otra España, la lúcida, la humanística, la que conoció México con los exiliados), lo ha iniciado.
El poeta Marcos Ana, preso en las cárceles de la execrable dictadura franquista durante 23 años, en las manifestaciones de varios miles de la España lúcida contra la justicia simiesca de los orangutanes de la España monárquica, y a favor de Garzón, señaló con frases poéticas por qué se manifestaba: “He venido porque me parece una injusticia tremenda lo que le ha ocurrido a Garzón. Se quiere fijar un precedente para que nadie se salga del tiesto, para que ningún otro juez se atreva a hacer lo que hizo Garzón. Nadie puede sentirse seguro en su pequeña libertad mientras haya sentencias como ésta”. Y como sólo los poetas recurren casi siempre a la autoridad de los poetas, Ana terminaba su alocución citando al gran comunista Alberti. “Como decía Alberti: ‘Me hirieron, me golpearon y hasta me dieron la muerte, pero jamás me doblaron…”’. Palabras que no son sólo palabras. Y termino este artículo recordando los últimos versos del poema ¡No pasarán!, escrito en defensa de la República española, por el joven poeta Octavio Paz: “Detened el terror y a las mazmorras/ para que cresca, joven, en España/ la vida verdadera, / la sangre jubilosa,/ la ternura feroz del mundo libre”.
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