miércoles, 8 de abril de 2015

Proyecto de novela policiaca ambientada en Payo Obispo y Chetumal



A propósito de Jorge Luis Uc Ramírez, un periodista de la nota roja del Por Esto! De Quintana Roo, que el día de ayer fue detenido por ejercer su labor periodística ( aunque luego se le liberó), recordé una etapa de mi deformación profesional ocurrida en la ciudad de los curvatos.
Uc Ramírez fue mi amigo y compañero en un diario chetumaleño que omito su nombre aquí por razones democráticas (era un diario pagado por “la aristocracia de la hamaca chetumaleña”, esa especie de “nativistas” chetumaleños que se creen herederos directos de los fundadores de esa ciudad, y por lo tanto, con derecho a todos los privilegios habidos y por haber).
Como decía, la nota de la detención de Uc Ramírez, escrita por el pinche mismo de Uc, [1]me recordó una etapa casi olvidada cuando vivía en Chetumal. Después de tomar un curso de detective por correspondencia influenciado por las adictivas lecturas del género policiaco y la novela negra (era y sigo siendo fan de Belascoarán Shayne), decidí escribir una novela policiaca ambientada en Chetumal y los pueblos perdidos del Río Hondo, y con vueltas en u a la narrativa para volver al tiempo de cuando Chetumal todavía se nombraba Payo Obispo, en la década de 1930.
Esta novela iba a narrar unos hechos de sangre reciente: muertos que de vez en vez aparecían "comidos" y vomitados por lagartos del Hondo, tiroteos en bares de mala muerte de colonias no menos de mala muerte, mafias rusas y chinas enquistadas en la Zona Libre, putas de las calles de las caricias enamoradas de poetas malditos que estudiaban derecho en una universidad omitible; y tejer unas anécdotas que viejos chetumaleños del Payo Obispo antiguo me contaron: desde la muerte del Chino Lam, los tráficos de quesos bolas, ron y tabaco de las Antillas, y  rememorar las borracheras homéricas de chicleros homicidas y rebuscar, entre el fango de la selva quintanarroense y los papeles viejos de un cronista fumador de mariguana, a los hijos bastardos que Pedro Infante fue dejando en cada visita anual a Chetumal en busca de langostas, mulatas de culos interminables, y contrabando de todo.
El protagonista de mi proyecto de novela policiaca, el reportero Jorge Luis Borges Uc, tomaba rasgos de la personalidad de Borges y se enraizaba un poco en lo autóctono, al querer narrar la parsimonia del reportero de la nota roja, Uc, un fumador empedernido de marlboros rojos.
En la crónica de los crímenes escritos para un diario del sistema, Uc se enredaría en los hilos del poder de la aristocracia de la hamaca, se enamoraría (un protagonista se tiene que enamorar tan siquiera una vez en su pinche vida) de una de las beldades de las hijas de la aristocracia de la hamaca chetumaleña, y al conjuntar datos de los crímenes recientes y conocer a fondo el pasado de la aristrocracia de la hamaca, y al tirarse en reiteradas ocasiones a una de las hijas de la hamaca, Uc sería presa de caza de los esbirros que mandaría para desaparecerlo el patriarca de la hamaca, el Turco Barodi, un bebedor de whisky al que no se le para ni con horquetas y, debido a eso, su esposa, de amplio, torneado nalgatorio y practicante de la infidelidad olímpica, pasó de hamaca en hamaca hasta caer en las redes de la hamaca del asesino, o la serie de asesinos seriales sueltos en la ciudad de los curvatos. 
El Turco Barodi tenía la pinche sospecha de que Uc, metido a indagar el estercolero antiguo y reciente de la aristocracia de la hamaca, era el culpable por partida doble: tanto por tirarse, en reiteradas ocasiones, a la beldad chetumaleña, que resultaría ser la hija del Turco Barodi, y culpable por aventar al río Hondo el nalgatorio promiscuo de su infiel y puta esposa.

Con el tiempo, dejé Chetumal, me vine a vivir a Mérida, y la carpeta con el manuscrito de mi posible novela policiaca, desapareció de mi archivo privado como por arte de magia. ¿Acaso el Turco Barodi existe de verdad?, ¿ha decidido la aristocracia de la hamaca chetumaleña eliminarme como al Borges Uc de mi todavía no escrita novela policiaca?




[1] “Brutalidad policial contra la prensa”, por Jorge Luis Uc Ramírez, Por Esto!, Chetumal, Quintana Roo, 7 de abril. 

1 comentario:

Gerardo Vela dijo...

suena bien e imaginé el guión de una película free-jazzista con tintes punk y experimentalismo materialista.

Archivo del blog