
Surgiste del abismo bifronte
la gran boca halitosa del ser
El retorno amenazaba con ínfulas de eternidad tu mirada
Una isla apocalíptica que no fue Patmos
su viento arremolinaba a tu espalda
Osada Circe
viva tras las verdades de yelo de sus pócimas
dijo
no se si dijiste
¡No es aquí Ítaca!
y Escila y Caribdis nos miraban
cambiando incesantes
el rumoreo de sus aguas
(Tú ni siquiera me gruñiste)
1 comentario:
Chido, está buena la vieja, no la viejita, jeje. ¿Esa es la musa? Así hasta yo soy poeta con semejante hembra...saludos.
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