domingo, 25 de diciembre de 2011

De eso que llaman "literatura indígena"




A finales del siglo XIX, la lengua "franca" en Yucatán dejó de ser el maya, para dar paso al particular y sonoro español yucateco, nuestra lengua originaria más representativa aquí y en China. El proceso de castellanización iniciado desde mediados de la Colonia en Yucatán, y que sólo pudo llevar a cabo su designio homogeneizador bien entrado el siglo XX a través del conducto cultural representado por la escuela postrevolucionaria, ha hecho de la Península un lugar donde todo es comprensible mediante el español, incluso el cada vez más reducido ámbito rural maya. Por tal motivo, a pesar del ponderado y desaparecido “informante” Carlos Montemayor (me refiero a sus trabajos de revitalización de las lenguas indígenas en Oaxaca y en el mismo Yucatán), mis reservas con la "literatura indígena" son de orden histórico, literario y de sentido común. 

En el primer punto, habría que decir que no podemos obviar que los famosos 500 años de encuentros y desencuentros entre las otredades mesoamericanas y occidentales desestructuraron, reinventándolos, tanto el español hablado en México, y sin que decir del uayeísmo yucateco trufado de voces, palabras, astratos y substratos mayas. 

En el segundo punto, sin medias tintas porque prefiero la polémica de frente, inquiero a los “intelectuales mayas”, a que me señalen una cumbre literaria “étnica” similar, o casi igual, a la cumbre literaria que representa un Cervantes en nuestra lengua; o un Shakespeare o Faulkner en la lengua inglesa. No hay tal. 

Contrario al muy frecuentado discurso de la visceralidad indígena, no afirmo ninguna superioridad lingüística del español, pero no estaría de acuerdo con el provincianismo ahistórico de execrar la lengua española, apelando a la “visión de los vencidos”. Una visión, no necesito decirlo, bastante maniquea. Domínguez Michael, cuyo artículo ¿Lengua nonata o lengua muerta?, me sirve para poner en orden estas ideas que traigo sobre el tema, ironizaba sobre esta actitud de traer a cuenta la historia, ajusticiando la lengua del “imperio”, algo en que incurrió no sólo Montemayor sino que incurren aún muchos intelectuales indígenas: “De esa inocencia epifánica, Montemayor desglosa una actitud ante el español indigna de un hombre de cultura. Acepta, como cualquier bachiller radical, que nuestra lengua es esencialmente ‘la lengua del conquistador’, una realidad lingüística impuesta por el genocidio y un lazo superficial que la nueva evangelización desterrará en un par de generaciones…" 

 En el tercer punto, podría decir, a grandes rasgos, que la literatura indígena es otra herramienta -menos burda, pero al final de cuentas, herramienta- del clásico indigenismo mexicano: los actuales “intelectuales indígenas” tienen sus raíces pegadas al tronco de las viejas políticas públicas paternalistas del extinto INI (y actualmente, la CDI), y la efervescencia cultural que se destila en esos grupos cerrados (premios, certámenes, seminarios) ronda o depende en exclusiva del Estado, objeción menor esta última, pero si verificamos quiénes son los que en verdad se interesan, los que en verdad leen a los premios Netzahualcóyotl, comprobaremos que sus lectores no salen del espacio enclaustrado de la endogamia académica, o de las cofradías de la intelectualidad indígena: los leen lingüistas y conservadores de las lenguas mesoamericanas, exóticos de toda laya, y fervorosos de las identidades étnicas que fingen hipócritas fijezas. 

Porque, en México –escribía hace más de una década Christopher Domínguez Michael-, “país oficialmente alfabetizado, no se lee. En México se lee poca literatura, buena o mala. En las regiones indígenas, quién no lo sabe, las tasas de analfabetismo son abrumadoras. Si los indios no leen en español, no es predecible que entiendan las complejas transliteraciones al maya, náhuatl, otomí, chinanteco, tzeltal y tzotzil que apasionan a Montemayor –y antes que a él, al Instituto Lingüístico de Verano”. El boom de las literaturas indígenas, como todo el multiculturalismo actual ahíto de sus emblemas de batalla –derechos indígenas, lingüísticos, radicalismos culturales de un pasado que se mitifica apenas conociéndolo, y sin descartar bastante new age de por medio-, comenzó en la década de los ochenta del siglo pasado.

Frente a las arremetidas homogeneizadoras de un Estado autoritario e integrador, los intelectuales indígenas, así como ciertas figuras del México mestizo –Bonfil Batalla, el subcomandante Marcos y su ejército de encapuchados, y en la vena del tlacuilo mayor, el inmarcesible Carlos Montemayor- apelaron a contradiscursos que planteaban no sólo la visión diversa de la sociedad mexicana, sino que fijó posturas políticas trasminadas por radicalismos culturales, hizo la crítica del desfasado indigenismo y, ayudado de trabajos pioneros del padre Garibay, conjuntó un esquema herderiano –si existe la lengua, debe existir la nación y, de la mano de normativas internaciones, los derechos por ser alteridad- para inficcionar el esqueleto monolítico de la literatura mexicana: la literatura indígena, aunque con temas campiranos o mitológicos que francamente me hacen bostezar, en un primer momento, cuando su existencia era “autónoma y beligerante” (cosa que ya no es), fue “una buena noticia para el resto de los intelectuales, criollos o mestizos, que ya no tendrían que ocuparse de ‘darle voz a los que no la tienen”. 

Dije que la actual literatura indígena, una vez pasado su momento de gloria –hubo un tiempo en que lo étnico estaba de moda-, dejó esa lozana autonomía y saludable beligerancia, para encontrar techo presupuestal en un neoindenismo mexicano, que sigue la consigna multicultural de descafeinar, amansándolos, radicalismos activos del cada vez más desperdigado movimiento indígena. Fraguados por esa difícil dialéctica con el Estado indigenista y neoindigenista del XX y XXI, los actuales intelectuales indígenas han humedecido la pólvora de sus visiones utópicas, y con un pragmatismo digno de lástima, han adocenado su pluma y su persona a los pareceres del “ogro filantrópico”. El premio Netzahualcóyotl lo dice todo. 

 No obstante esta traición al primer adagio revolucionario que tuvo en sus comienzos las literaturas indígenas, cabría señalar la duda de si en verdad existen literaturas “indígenas” por el sólo hecho de escribir en maya, en náhuatl o en alguna otra lengua. Sin purismos lingüísticos, la historia nos recuerda que la lengua española en México “debe a los indígenas parte de su esplendor, como se lo debe el barroco a los anónimos constructores indios”. Alva Ixtlixóchitl, Alvarado Tezozomoc o el Inca Guaman Poma, fueron creadores del español y, a un tiempo, recreadores de su honda tradición indígena. No sé si peco de visión valetudinaria, pero esta rica tradición indígena no logro ver en los textos de los actuales intelectuales indios. 

Para finalizar, reconociendo que la actual literatura indígena es una literatura sin lectores, no muerta sino apenas neonata, la forma de que los textos de los intelectuales indígenas salgan de las sarmentosas garras de los lectores de campus universitarios, estribaría únicamente cuando “las naciones indias se integren política y educativamente a una sociedad democrática…Mientras tanto, los letrados indios –como todos los escritores- seguirán su lucha por ganar lectores, ya sea en maya o en español”, porque, no necesito decirlo, la literatura indígena actual “es un galimatías que entusiasma por la grandeza de su utopía”, pero un galimatías desértico. 

viernes, 23 de diciembre de 2011

"Un libro, en manos de un vecino, es un arma cargada. Quémalo"

Después de terminar de leer la novela Fahrenheit 451, de Ray Bradbury (el libro lo tengo desde 2004, siete años tuvo que dormir el sueño de los libros aplazados, para que yo decidiera sacarlo de mi biblioteca personal y sentarme a leerlo), pienso que la distopía que hila la novela de este autor estadounidense, hoy es una realidad para muchos estratos de la sociedad no sólo gringa, sino occidental en su conjunto: La cultura, entendida no como la entienden los antropólogos, sino la cultura entendida como la literatura, la filosofía o la historia -quitando a los profesionales mecanizados por la rutina diaria de leer únicamente sus textos de "trabajo"-, es sólo pasto para el engordamiento de las vacas rollizas, porque nadie tiene necesidad, angustia por leer, angustia por saber; nuestro universo colectivo se está achicando debido a nuestro cada vez más sintético, pobre y rupestre lenguaje.


Leer, ejercer el oficio del criterio, el pensar por sí mismos, el pasar todo a través del tamiz del análisis autónomo, se hace extremadamente difícil porque hoy más que nunca nos hemos convertido en neo bárbaros que van a la luna y navegan por el internet sin tener una brizna de lo que hemos hecho anteriormente como sociedad que viene trabajando colectivamente desde los días del paleolítico, porque hoy más que nunca se ha conseguido equiparar el pensamiento con el dolor que causa lo lento, lo aburrido, lo solitario y silencioso que puede ser uno perdido en una biblioteca silenciosa y prohibida al hombre Masa; este hombre Masa, hombre de la gleba, que aunque nunca haya leído el Eclesiastés, la sociedad consumista actual que representa, la sociedad lobotomizada por el No-Pensamiento y el pensamiento que no dure más de una frase, la sociedad que deja a los expertos en nada resolverles sus problemas, dice que "en la mucha sabiduría hay mucho sufrimiento; y quien añade ciencia, añade dolor”. 

En la sociedad actual lobotomizada por el No-Pensamiento, las palabras de Beatty, el fascista bombero de la novela de Bradbury, es programa político de los detentadores del poder que insisten que leer, pensar, atreverse a pensar de verdad sin diques moralistas, es malo porque individualiza, desaborrega, descatoliza, desmitologiza las verdades que vienen de arriba: 

“Todos debemos parecernos. No nacemos libres e iguales, como dice la Constitución, nos hacemos iguales. Todo hombre es la imagen de todos los demás, y todos somos así igualmente felices. No hay montañas sobrecogedoras que puedan empequeñecernos. La conclusión es muy sencilla. Un libro, en manos de un vecino, es un arma cargada. Quémalo. Saca la bala del arma. Abre la mente del hombre. ¿Se sabe acaso quién puede ser el blanco de un hombre leído? ¿Yo? No puedo aceptarlo”


Y sin embargo, esas armas, hoy más que nunca, son las que en verdad hacen falta para la guerra contra la ignorancia actual.

viernes, 9 de diciembre de 2011

He ahí el execrable chetumaleño

Comentando un enlace del muro del Facebook del poeta Oscar Sauri Bazán, escribí lo siguiente: "Pero mira quien lo escribe, quien lo dice, maestro Sauri. Es el salinista chetumaleño (con lo que me jode esa especie bellaca de peninsulares) que cobra en cada sexenio su mesada adinerada, y como perro que sabe la querencia del PRIncipe desnudo de inteligencia que pretenden imponer a punta de spots los hombres y mujeres del pasado (y Aguilar Camín es un hombre del pasado, y no por ser historiador), proyecta su cálamo asfixiante contra la "masa" de tuiteros que han dado de palos y cocez a su PRIncipe que se ha pues
to a gemir su soledad libresca arropado por los bufones de su corte. Aguilar Camín, un intelectual orgánico químicamente puro, un perro de librea de los secuestradores de México, discurre su aviesa e interesada escritura para curar las heridas de su PRIncipe, yendo en contra de los "libertarios innegociables que no se atreven a dar su nombre" (¿para qué el nombre?, ¿para que el Estado represor y sus corifeos policiacos se vayan contra ellos, como le ha sucedido a tuiteros veracruzanos y defeños?), en contra de los "Radicales anónimos" y "justicieros que lanzan el tuit y esconden su compu". Al menos, nosotros lanzamos el tuit, pero ellos, los de arriba, lanzan a sus cancerberos para defender crímenes de Estado (léase el libro de Camín que habla sobre Acteal, defendiendo al priísmo que mandó a matar a los indios), o lanzan reformas y decretos que rompen la seguridad social, jurídica, económica de los ciudadanos que solo cuentan con el tuit y la compu. A los que escriben en facebook, o tuitean y se pitorrean de su PRIncinpe desnudo, el ominoso chetumaleño les llama "paleros disfrazados de ciudadanos. Pandilleros disfrazados de indignados. Linchadores vestidos de pueblo justo", y esto tácitamente cuestiona todo intento de criterio propio, y se convierte en eco del fascismo que impera actualmente en la clase política -Calderón intimida con enjuiciar a los 23,000 firmantes que lo denuncian como criminal de guerra en la CPI, en Tabasco y Veracruz se modifica el Codigo Penal para llevar a la cárcel a facebooqueros y tuiteros incómodos-. El execrable chetumaleño, un hombre para nada demócrata, para defender a su PRIncipe, convierte la libertad de expresión en un papel mojado y repleto de todos los asegunes y dependes que dicta el poder de los irracionales secuestradores de México, y lo baja a la plataforma neoporfiriana asegurando que los faceboqueros y tuiteros no están maduros para ella, la libertad de expresión sin cortapisas.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Si no hay azúcar en la alacena, no habrá café para nadie

El Pin-Che Guevara dijo que si no hay café para todos, no habrá café para nadie. Un gran hombre amargado ese argentino, pues no sabía que, no el café en sí es lo que nos hace ser plenamente humanos cuando lo tomamos, sino las cucharaditas de azúcar que le eches a tu taza. Corrijo entonces al guerrillero fofo: "Si no hay azúcar en la alacena, no habrá café para nadie". (Esto lo escribo porque no tengo ni un pinche gramo de azúcar ahora mismo que me tomo el café como jamás lo tomaría un yucateco de sepa, ¡sin azúcar!).

jueves, 1 de diciembre de 2011

Viejo árbol de palabras

Me enteré regresando de la UAM Iztapalapa. Un locutor de radio leía esos poemas que me lo sé casi de memoria: "A recorrer me dediqué esta tarde las solitarias calles de mi aldea..." A los 97 de su antivida, el patriarca de la desfachatez antipoética había recibido el Yelmo de mambrino: cosa digna de celebrarse con los ijares de la risa. Dos Quijotes saldrían más fuertes y vigorosos de la larga vida del poeta que me ha hecho comprender mejor el derecho con su apotegma de que "No le doy a nadie el derecho"...Tipo ridículo a los rayos del sol", a las lágrimas de los jorobados de existencialismos chabacanos, maestro de hecatombes y aquelarres, eres tú el que expresa las corbatas de las tardes. Hombre que no está para premios Cervantes, harás un batiburillo con los refajos de Sancho, sacarás un ped
o de tristeza a don Juan Carlos y sus desfalcadores infantes, y seguramente restregarás tus cantos, volarás lejos, irás despacio en tu turbina encapuchada, lagrimearás viejos amores porque ya han pasado los años, las tardes, las noches incestuosas y ella, la hija de tus besos, ya no sabes donde hallar...Toda la América de habla bronca y española, a la que le diste cabello, sin razones y quebrantos, es ahora la hija de tus besos, la hija de tus versos, maestro Parra. Me enteré regresando de la UAM Iztapa-baba, de que tú, viejo árbol de palabras, te habías puesto a recorrer los viejos campos de la Mancha. Un locutor osezno destripaba tus versos que guardo en mis alforjas.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Manifiesto del 23 de septiembre de 1911 del Partido Liberal mexicano

"Capital, autoridad, clero: he ahí la trinidad sombría que hace de esta bella tierra un paraíso para los que han logrado acaparar en sus garras por la astucia, la violencia y el crimen, el producto del sudor, de la sangre, de las lágrimas y del sacrificio de miles de generaciones de trabajadores, y un infierno para los que con sus brazos y su inteligencia trabajan la tierra, mueven la maquinaria, edifican las casas, transportan los productos, quedando de esa manera dividida la humanidad en dos clases sociales de intereses diametralmente opuesto: la clase capitalista y la clase trabajadora: la clase que posee la tierra, la maquinaria de producción y los medios de transportación de las riquezas, y de la clase que cuenta más que con sus brazos y su inteligencia para proporcionar el sustento... El Partido Liberal mexicano reconoce que todo ser humano, por el sólo hecho de venir a la vida, tiene derecho a gozar de todas y cada una de las ventajas que la civilización moderna ofrece, porque esas ventajas son el producto del esfuerzo y del sacrificio de la clase trabajadora de todos los tiempos... El Partido Liberal mexicano reconoce que el llamado derecho de propiedad individual es un derecho inicuo, porque sujeta al mayor número de seres humanos a trabajar y a sufrir para la satisfacción y el ocio de un pequeño número de capitalistas. El Partido Liberal mexicano reconoce que la autoridad y el clero son el sostén de la iniquidad capital, y, por lo tanto, la Junta Organizadora del Partido Liberal mexicano ha declarado solemnemente la guerra a la autoridad, guerra al capital, guerra al clero. Contra al capital, la autoridad y el clero, el Partido Liberal mexicano tiene enarbolada la bandera roja en los campos de la acción en México, donde nuestros hermanos se baten como leones, disputano la victoria a las huestes de la burguesía o sea: maderistas, reyistas, vazquistas, científicos y tantas otras cuyo único propósito es encumbrar a un hombre a la primera magistratura del país, para hacer negocio a su sombra sin consideración alguna a la masa entera de la población de México, y reconociendo, todas ellas, como sagrado, el derecho de propiedad privada. Estos son, mexicanos, los primeros resultados prácticos de la propaganda de y de la acción de los soldados del proletariado, de los generosos sostenedores de nuestros principios igualitarios, de nuestros hermanos que desafían toda imposición y toda explotación con este grito de muerte para todos los de arriba y de vida y de esperanza para todos los de abajo: ¡Viva Tierra y Libertad! La tormenta se recrudece día a día: maderistas, vazquistas, reyistas, científicos, delabarristas os llaman a gritos, mexicanos, a que voléis a defender sus desteñidas banderas, protectoras de los privilegios de la clase capitalista. No escuchéis las dulces canciones de esas sirenas, que quieren aprovecharse de vuestro sacrificio para establecer un gobierno, esto es, UN NUEVO PERRO QUE PROTEJA LOS INTERESES DE LOS RICOS. ¡ARRIBA TODOS; PERO PARA LLEVAR A CABO LA EXPROPIACIÓN DE LOS BIENES QUE DETENTAN LOS RICOS! La expropiación tiene que ser llevada a cabo a sangre y fuego durante este grandioso movimiento como lo han hecho y lo están haciendo nuestros hermanos habitantes de Morelos, sur de Puebla, Michoacán, Guerrero, Veracruz, norte de Tamaulipas, Durango, Sonora, Sinaloa, Jalisco, Chihuahua, Oaxaca, YUCATÁN, Quintana Roo y regiones de otros estados, según ha tenido que confesar la misma prensa burguesa de México, EN QUE LOS PROLETARIOS HAN TOMADO POSESIÓN DE LA TIERRA SIN ESPERAR A QUE UN GOBIERNO PATERNAL SE DIGNASE A HACERLOS FELICES, CONSCIENTES DE QUE NO HAY QUE ESPERAR NADA BUENO DE LOS GOBIERNOS Y DE QUE "LA EMANCIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES DEBE SER OBRA DE LOS TRABAJADORES... Por esto es por lo que lucha el Partido Liberal Mexicano. Por esto es por lo que derrama su sangre generosa una pléyade de héroes, QUE SE BATEN BAJO LA BANDERA ROJA AL GRITO PRESTIGIOSO DE ¡TIERRA Y LIBERTAD! MEXICANOS: Si queréis ser de una vez libres no luchéis por otra causa que no sea la causa del Partido Liberal mexicano. Todos os ofrcen libertad política para después del triunfo: LOS LIBERALES OS INVITAMOS A TOMAR LA TIERRA, LA MAQUINARIA, LOS MEDIOS DE TRANSPORTACIÓN Y LAS CASAS DESDE LUEGO, SIN ESPERAR A QUE NADIE OS DÉ TODO ELLO, SIN AGUARDAR A QUE UNA LEY DECRETE TAL COSA, PORQUE LAS LEYES NO SON HECHAS POR LOS POBRES, SINO POR LOS SEÑORES DE LEVITA, QUE SE CUIDAN DE HACER LEYES EN CONTRA DE SU CASTA. ES EL DEBER DE NOSOTROS LOS POBRES TRABAJAR Y LUCHAR POR ROMPER LAS CADENAS QUE NOS HACEN ESCLAVOS. DEJAR LA SOLUCIÓN DE NUESTROS PROBLEMAS A LAS CLASES EDUCADAS Y RICAS ES PONERNOS VOLUNTARIAMENTE ENTRE SUS GARRAS. NOSOTROS LOS PLEBEYOS; NOSOTROS LOS ANDRAJOSOS; NOSOTROS LOS HAMBRIENTOS; LOS QUE NO TENEMOS UN TERRÓN DONDE RECLINAR LA CABEZA; LOS QUE VIVIMOS ATORMENTADO POR LA INCERTIDUMBRE DEL PAN DE MAÑANA PARA NUESTRAS COMPAÑERAS Y NUESTROS HIJOS; LOS QUE, LLEGADOS A VIEJOS, SOMOS DESPEDIDOS IGNOMINIOSAMENTE PORQUE YA NO PODEMOS TRABAJAR, TOCA A NOSOTROS HACER ESFUERZOS PODEROSOS, SACRIFICIOS MIL PARA DESTRUIR HASTA SUS CIMIENTOS EL EDIFICIO DE LA VIEJA SOCIEDAD, QUE SIDO HASTA AQUÍ UNA MADRE CARIÑOSA PARA LOS RICOS, Y UNA MADRASTRA HURAÑA PARA LOS QUE TRABAJAN Y SON BUENOS. Todos los males que aquejan al ser humano provienen del sistema actual, que obliga a la mayoría de la humanidad a trabajar y a sacrificarse para que una minoría privilegiada satisfaga todas sus necesidades y aun todos sus caprichos, viviendo en la ociosidad y en el vicio...Para acabar con todo eso es preciso que los trabajadores tengan en sus manos la tierra y la maquinaria de producción, y sean ellos los que regulen la producción de las riquezas, atendiendo a las necesidades de ellos mismos [...] Mexicanos: Con la mano puesta en el corazón y con nuestra conciencia tranquila, os hacemos un formal y solemne llamamiento a que adpotéis, todos, hombres y mujeres, los altos ideales del Partido Liberal mexicano. Mientras haya pobres y ricos, gobernantes y gobernado, no habrá paz, ni es de desearse que la haya porque esa paz estaría fundada en la desigualdad política, económica y social, de millones de seres humanos que sufren hambre, ultrajes, prisión y muerte, mientras una pequeña minoría goza toda suerte de placeres y de libertades, por no hacer nada.... La libertad y el bienestar están al alcance de nuestras manos. El mismo esfuerzo y el mismo sacrificio que cuesta elevar a un gobernante, esto es, un tirano, cuesta la expropiación de los bienes que detentan los ricos. A escoger, pues: o un nuevo gobernante, esto es, un nuevo yugo, o la expropiación salvadora y la abolición de toda imposición religiosa, política o de cualquier otro orden. ¡Tierra y Libertad! Dado en la ciudad de Los Ángeles, estado de California, Estados Unidos de América, a los 23 días del mes de septiembre de 1911. -Ricardo Flores Magón -Librado Rivera -Anselmo L. Figueroa -Enrique Flores Magón.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Un pueblo sin historia y sin gente de razón

Ese pueblo, tu pueblo, que se encuentra afincado entre Sodoma y Gomorra, es decir, que siempre ha estado entre la putería y la barbarie...Un pueblo pintoresco del sur del Estado donde no pasa nada sino puras chingaderas y puros negocios de Peto, es el pueblo por el cual, etnocéntricamente enfermo, te sientes orgulloso, rasgas tus vestiduras, haces votos por el a la virgen de tu parroquia, clamas y reclamas contrición y reverencia por esa cauda putesca de mierda histórica vomitiva: tu pueblo, el pueblo. Entre la putería y la barbarie, refrendo mi dicho para nada "subjetivo". No existen subjetivas opiniones en mis odios y mis amores malditos...el caso es que es una náusea ese pueblo, un error histórico y diré por qué. Uno que es conocedor de la Guerrra de castas (una guerrita que no sirvió para nada), sabrá que Peto no fue barrido del mapa por las huestes indias...Ese es el error histórico, para mí el pecado mayor de los bárbaros cruzoob que los llevó a la derrota: el hecho de no haber extinguido, hasta la última piedra, hasta la última mierda, a ese pueblo de indios taciturnos convertidos en ejidatarios, y luego en tricicleteros (pueblo mierdoso de tricicleteros); y de mestizos cabrones dominando a los primeros con estructuras políticas y económicas antiquísimas propias del neocolonialismo imperante... Pregunto y pregunto: ¿Qué cultura existe en ese pueblo alejado de la buena de Dios, crecido entre los barbechos de la subcultura agringada?, ¿Qué nivel de cultura política, democrática, social, cultura-cultura tiene ese pueblo cacafónico? Históricamente, ese pueblo degenerado y en decadencia total, es irrelevante desde cualquier punto que se mire...Es, como dice Erick Wolf, un pueblo sin historia...y yo agregaría que sin historia y sin gente de razón..

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