lunes, 25 de junio de 2012

Solitario George

La muerte del Solitario George me ha puesto triste.Conocemos del solitario George, un quelonio nativo de la isla Galápagos y contemporáneo del gran Darwin. Su muerte le resta vida a la naturaleza, la vuelve menos fuerte, menos reptileana. Pero esa es una muerte que se ha registrado, que se ha contabilizado. No quiero ni imaginar el número de muertes que se dan todos los días de otros tantos solitarios Georges de otras especies que se extinguen como los cigarrillos fumados..Sin duda, la bestia humana (esa bestia rubia, pero también bestia negra, bestia amarilla, bestia india y bestia mestiza) y sus creaciones culturales (su "cultura" y "civilización", su "Historia" y sus dioses, sus meretrices y rameras del pensamiento, su orgullo etnocéntrico, su vulgaridad de creerse hijo de un dios) es la que debería morir, pudrirse y desaparecer de la faz de la tierra por ser hijo de una raza maldita, de una raza condenada, de una raza enferma y obsedida de sangre: de sangre de sí misma y de sangre de otras tribus, de sangre de riquezas, de sangre de vanidades y de sangre de otras especies..Como el marxista Kosik, para mí el futuro no deseo que pertenezca a nuevos renuevos, a nuevos cachorros de la bestia humana. Sería mucho mejor que perteneciera a las pulgas...

lunes, 11 de junio de 2012

Don Quijote va en "Bicirreante"

Es falso, Cervantes, don Cid Hamete Berenjena, historiador falaz, se equivocó al escribir la supuesta muerte de Don Quijote. Nunca murió, no podía morir...Murió Sancho, lamentable, murió su rucio y murió Rocinante, doblemente lamentable, pero don Quijote nunca murió. No puede morirse el Caballero de la Triste Figura por estas sencillas razones: la humanidad sufriente, las injusticias, los entuertos, las viudas, las damas y las luchas sociales no le permiten morir, son su fuente perenne de vida...Y hace algunos días, en Guadalajara, Don Quijote apareció de nuevo en este 2012 de elecciones, con lucidora vestimenta y nuevo equipo de batalla: cambió la adarga en astillero y la lanza llena de orín y ehmohecida de sus abuelos, por un micrófono en mano y una bocina sonidera, cambió la celada de cartones por una camiseta naranja que hacía las veces de pechera y bandera de insignia con la leyenda: "El pueblo no es pandejo". Y muerto Rocinante, caballo más brioso, valiente y amigo que el mundo de la andante caballería jamás había dado, Don Quijote, juntando unos maravedíes, se compró una práctica bicicleta con canasta bautizándola "Bicireante" con la cual recorré los campos de la Mancha que son todos los campos donde haya una injusticia que resolver...Hoy Don Quijote está velando armas en México, hoy don Quijote recorre los campos y las mesetas de Anahuac y los desiertos de Sonora y las lajas peninsulares y las selvas tropicales del sur y las cumbres de los volcanes y va a Chiapas y está presente en Atenco y vocea con su micrófono en astilleril mano de padre sabio, que "ya es hora, follones y fementida carroña neoliberal, ya está bueno, villanos rapaces del PRIAN, yo, don Quijote de la Mancha, por mi señora la sin par Dulcinea del Toboso, hago votos, cobardes follones neoliberales del PRIAN, de que ustedes no pasarán!, y que si fuera posible, arremeteré contra nuevos gigantes briareos que se asemejan a molinos de viento pero son molinos del desencantamiento, para que el caballero don Andres Manuel Lopez Obrador llegue a los Pinos, valiéndome únicamente de mi micrófono en astillero para concientizar a la gente, al pueblo todo....

sábado, 26 de mayo de 2012

No supimos verte

En el año 2009, en el atrio del convento de Maní de Yucatán, cuarenta y dos frailes franciscanos cumplieron una ceremonia de desagravio a la cultura indígena.
-Pedimos perdón al pueblo maya, por no haber entendido su cosmovisión, su religión, por negar sus divinidades; por no haber respetado su cultura, por haberle impuesto durante muchos siglos una religión que no entendían, por haber satanizado sus prácticas religiosas y por haber dicho y escrito que eran obra del Demonio y que sus ídolos eran el mismo Satanás materializado.
Cuatro siglos y medio antes, en ese mismo lugar, otro fraile franciscano, Diego de Landa, había quemado los libros mayas, que guardaban ocho siglos de memoria colectiva.
Eduardo Galeano, Los hijos de los días...

Libertadores mayas

Marzo 26. "En esta noche de 1936, fue muerta a pedradas Felipa Poot, indígena maya, en el pueblo de Kinchil. En la pedrada, cayeron con ella tres compañeras, también mayas, que a su lado luchaban contra la tristeza y el miedo. Las mató la casta divina, como se llamaban a sí mismos los dueños de la tierra y de la gente de Yucatán".
Eduardo Galeano, Los hijos de los días

jueves, 10 de mayo de 2012

Temozón o el arte de la petición de los grupos subalternos

Del pueblo de Temozón (una “haciendita” del siglo XIX que se convirtió en pueblo con la reforma agraria del XX), comisaría de la villa de Peto, tengo el recuerdo del que fuera mi condiscípulo, el bachiller Abelardo Vitorín Ek, oriundo de allá. Pero esto no es un artículo evocador de años clausurados, sino una pequeña nota al pie de página de la historia agraria del pueblo de Temozón. En este caso, las peticiones de ampliación de tierras del pueblo de Temozón, pueden representar icónicamente aquello que Romana Falcón ha denominado como el arte de la petición entre los "plebeyos" o grupos subalternos al Estado dizque hegemónico. Con 816 hectáreas de ejido desde la primera dotación que se le otorgó en 1934, en la década de los setenta, crecido un poco la población temoceña (no pasaban de 100 habitantes), el comisariado ejidal de ese lugar (un comisariado dominado por Akés y Vitorines, como mi amigo Abelardo, pero con casi nada de problemas intra-ejidales como sucedían en otros comisariados ejidales de la zona cuyo lugar central era y sigue siendo la villa de Peto) tuvo que recurrir a esas barrocas peticiones con un tono y una retórica de los tiempos setenteros de la dictadura de partido único. Le decían, al todavía candidato único a la presidencia del país, José López Portillo, que:
"De manera atenta y respetuosa, nos dirigimos a Ud. para manifestarle a nombre de los integrantes de esta población, que el próximo 4 de Julio de 1976, Votaremos por Ud. y por los candidatos de nuestro partido a Diputados y Senadores a la vez que le exponemos los problemas por que atraviesa nuestra comunidad, para que sean considerados dentro de su programa de Gobierno".
Los de Temozón, que tenían problemas con el ejido de Peto por invasiones de los primeros a los segundos de 200 hectáreas, así como rispideces por mensuras ejidales con sus vecinos de Yaxcopil, pedían ampliación ejidal de precisamente 200 hectáreas, al norte del fundo legal del pueblo, en un paraje conocido como San Antonio Halal (petición que con Luna Kan fue denegada por carecerse de tierras a repartir), así como la petrolización del camino Peto-Temozón para unirse con más celeridad a la Villa; una comisaría ejidal y municipal, seguramente de mampostería ambas; y una bomba extractora de agua o la introducción de agua potable en el pueblo..
El arte de la petición, y las enseñas encontradas en los estudios de Raymond Willliams sobre el marxismo y literatura, nos han educado la mirada para ver que un aspecto cotidiano aunque fundamental de la formación del Estado postrevolucionario fue esa "hegemonía negociada" entre las élites revolucionarios y las clases populares (campesinos, obreros). Los de Temozón, pueblo en extremo milpero y apícola (en la década de los setenta contaban con 100 colonias de abejas), así como casi todos los pueblerinos de las distintas partes del Peto agrario, participaron en dicha hegemonía negociada que Florencia Mallon ha caracterizado del modo siguiente: […] “defino la hegemonía de dos maneras distintas, aunque a veces relacionadas. Según la primera, la hegemonía es un conjunto de procesos incubados, constantes y en curso, a través de los cuales las relaciones de poder son debatidas, legitimadas y redefinidas en todos los niveles de la sociedad…De acuerdo con la segunda, la hegemonía es un punto final real: el resultado de un proceso hegemónico. Se llega a un equilibrio siempre dinámico o precario, un contrato o acuerdo entre dos fuerzas disputantes”. La hegemonía es negociada entre las distintas regiones, ciudades, pueblos y villas con el centro político –o en jerga de la ciencia política, el sistema político mexicano- que se pretende hegemónico. En otras palabras, los de Temozón afirman en su petición de ampliación de ejidos, ¡que sí!, ¡que efectivamente votarán por los senadores y diputados del PRI!, ¡que claro que se declaran priístas!, pero a cambio de eso, el “qué me das” no puede faltar, y eso es el negocio cotidiano, la baja política de los plebeyos se vuelca en cosas y aspectos cotidianos aunque fundamentales para la comunidad: los de Temozón piden que se les amplíe su ejido a 200 hectáreas, así como un camino idóneo para conectarse con Peto, una bomba de agua y dos casas que sirvan para el ejido….Sin duda, los de Temozón no tienen empacho de engalanar su arte discursivo de la siguiente manera, diciéndole al candidato López Portillo que:
“No dudando que con su alto espíritu Revolucionario y con el deseo nuestro de superación, daremos solución a muchos de nuestros problemas, le saludamos efusivamente”.
Los de Temozón escriben claramente eso de “Daremos”, y no “Dará” solamente López Portillo y sus lugartenientes partidistas, “Daremos” (temoceños y políticos del régimen juntos pero no revueltos, usted allá y yo acá por favor) solución a los problemas cotidianos aunque fundamentales del pueblo de Temozón. Fuentes: Registro Agrario Nacional (RAN), Mérida, Carpeta básica y carpeta dotación, expediente 23/231, poblado Temozón, municipio Peto.

viernes, 4 de mayo de 2012

"Civilización" o "barbarie": el lacónico telegrama de Ignacio Bravo del 4 de mayo de 1901.

El día 4 de mayo de 1901, el general porfirista entrado en el invierno de su vida militar, Ignacio Bravo (de ingrata memoria todavía entre los descendientes de los cruzoob, porque en 8 años en que ejerciera el poder de forma total en el oriente de la Península, Bravo se dedicó a hacer el negocio de su vida en las selvas inhóspitas y palúdicas del centro de Quintana Roo, además de la guerra a las esmirriadas huestes rebeldes, sobrellevando con viajes anuales al altiplano central sus fiebres palúdicas, así como sus achaques de viejo), lacónicamente escribió un telegrama desde Chan Santa Cruz, informando a los señores D. Rodulfo y D. Delfín G. Cantón, que el bastión de los mayas rebeldes de Chan Santa Cruz, por fin ya entraba a la órbita del Estado nacional. El Eco del comercio transcribió el domingo 5 de mayo de 1901, el telegrama de Bravo:
Sres. Rodulfo y D. Delfín G. Cantón. Mérida. Los patrióticos deseos de Uds. Están satisfechos: hoy á las 7 de la mañana comenzó á flamear en esta población (Chan Santa Cruz) el glorioso pabellón nacional.- Firmado. Ignacio A. Bravo.
Esa simple frase dio inicio a lo que por más de cincuenta años, desde que los mayas del sur y oriente de Yucatán se rebelaran en el verano de 1847 de las taras coloniales de la sociedad yucateca barnizada con la ideología liberal, los yucatecos todos -y me refiero no solo a la élite meridana, sino a las distintas élites pueblerinas de Yucatán- esperaban tan ansiosamente celebrar: la "pacificación", a como diera lugar, de los osados “bárbaros” cruzoob. Los diarios de la época, como El Eco del comercio, dan cuenta de las tumultuarias olas de festejo en la capital de los dzules, Mérida, al saberse el triunfo de la “civilización” sobre la “barbarie”. El Eco del comercio terminaba la nota periodística que hacía referencia del recién telegrama de Bravo (Ocupación del Cuartel General de los mayas rebeldes, 5 de mayo de 1901), diciendo lo siguiente:
Tal es el tenor del lacónico y grandilocuente telegrama que ha tenido la bondad de facilitarnos para su publicación, nuestro apreciado amigo D. Delfín G. Cantón. Decimos en nuestro editorial de hoy, que la guarida del maya sustraído por tantos años á la obediencia del Gobierno Nacional, sería ocupado militarmente el día de hoy, pues parecía indicada esta fecha gloriosa, para ejercer el primer acto del dominio sobre aquellos campos. Un día más ó un día menos, nada significa ante la trascendencia y la importancia de la ocupación del cuartel general de los indios mayas. De ello nos ocuparemos en nuestro próximo número: por hoy nos limitaremos á congratularnos con toda la sociedad yucateca, por el primer mensaje telegráfico, fechado en Chan Santa Cruz, en el que se anuncia que la bandera de la patria flamea nuevamente en aquellas regiones.
El editorial de El Eco del comercio, no deja lugar a dudas sobre la forma como los meridanos tomaron la noticia:
Al recibirse la noticia en esta ciudad, se dispararon salvas de artillería, se lanzaron cohetes voladores que atronaron los aires: las locomotoras de los diversos trenes llenaron de ondas sonoras el espacio con sus prolongados silvatos (sic); las campanas echadas á vuelo, unieron sus voces de bronce á la de las alegres dianas de las bandas de tambores y cornetas: todo ello para celebrar debidamente el primer mensaje fechado en Chan Santa Cruz y firmado por el recto, pundonoroso y sereno militar, Sr. General D. Ignacio A. Bravo. A él, al Sr. Presidente de la República, y al Sr. Ministro de la Guerra enviamos nuestras felicitaciones por este interesantísimo hecho, que formará época en los anales de la civilización mexicana y en la brillante era de paz que ha sabido inaugurar y sostener el Sr. General D. Porfirio Díaz.
Sin duda, las palabras de los editorialistas de El Eco del comercio cifraban en unas cuantas palabras a una sociedad yucateca que no veía a los mayas más que como peones de carga o "bárbaros insumisos": era, en palabras de los voceros de la oligarquía del henequén, el triunfo de la "civilización" capitalista sobre la "barbarie" indígena.

viernes, 27 de abril de 2012

Máximo Sabido Ávila (1910-1995)

Un cronista puede hacer demasiadas cosas con su recuerdo propio, y con el recuerdo de la colectivad. "Mis memorias de Peto", de don Máximo Sabido Ávila (1910-1995) son casi exactas, amenas y puntuales a los hechos que me dicen los documentos de archivo. Valiéndose del recuerdo solamente, de la memoria colectiva pueblerina, y de su archivo personal (¿cómo este historiador puede recurrir a consultar dicho archivo del finado cronista?), al hablar de la rebelión de Elías Rivero, don "Maco" narra la forma peculiar como este platero se les unió a los alzados sureños:
"Los rebeldes, reunidos más tarde en el corazón de esta Villa, en el cruzamiento de las calles 30 y 33, hablaban de saquear el comercio para obtener provisiones indispensables cuando se les presentó Elías Rivero, vecino de la población y Maestro en platería, quien pidió se le aceptara como participante en la revuelta. Pese al aspecto inconveniente que presentaba, pero por el hecho de haber tenido en su taller de platería a Faustino Torres, no sólo fue admitido como correligionario sino que se le confirió el mando de las operaciones".
Es un hecho que la rebelión de Rivero (marzo 3 de 1911) fue un motín infructuoso, pero podríamos argüir la hipótesis de que, en el itinerario de los 30 alzados petuleños que se levantaron impulsados por el pinismo (seguidores del candidato a la gubernatura yucateca en ese entonces, José María Pino Suárez) para decir "ya se acabaron esos tiempos" al secretario de la jefatura política de ese entonces, Fernando Sosa (apreciación del historiador), o de "¡Viva la libertad! ¡Mueran la dictadura!, ¡Mueran los negreros de la Administración! (apreciación del cronista), al tomar el rumbo de las tres haciendas principales del partido de Peto a principios del siglo XX, mismas que se encontraban hacia el sur rumbo a lo que actualmente es el camino hacia Chetumal (hacienda Santa Rosa, del "doctor" José Pérez Gálvez, y posteriormente de Miguel Medina Ayora; hacienda Dziuché y Hobompich de Raimundo Cámara Luján; hacienda Catmís del "Yngenio Catmís Sociedad Agrícola" de los Cirerol), los rebeldes, comandados por el orfebre de la platería, Elías Rivero, tal vez tenían como objetivo lo que don Maco escribe en sus memorias: con sus acciones guerrilleras intentaron liberar a los acasillados de esas fincas, forzarlos a engrosar las esmirriadas filas de los sublevados, y obtener víveres y pertrechos para sus acciones guerrilleras en los montes y soledades de la intrincada manigua sureña de Yucatán (los rebelde petuleños, por cierto, no se fueron a saquear la finca Aranjuez de don Nicolás Borges, de escaso valor para ese entonces, según una hipoteca de dicha finca del año de 1906, valuada en $ 8,000 pesos. Comparadas con las valuaciones en dólares de las hipotecas Santa Rosa o Dziuché, la riqueza de la hacienda Aranjuez era mínima). Lo bueno de los "notables" de pueblo, es su registro de los hechos de su solar paterno: don Maco viene de una tradición de escribanos, de "intelectuales" pueblerinos desde la segunda mitad del siglo XIX, por lo tanto, tuvo ante sí a una tradición de intelectuales de pueblo que vivió los hechos más importantes de la Villa: la guerra de castas, las incursiones de los rebeldes cruzoob a la Villa durante buena parte de la segunda mitad del siglo XIX, el segundo Imperio y los "papelitos" que aparecieron en calles de la Villa diciendo mueras a Juárez, los sucesivos años del hambre y los años malditos de la langosta en la década delos ochenta del siglo XIX, los trapiches y el azúcar decimonónicos, el Porfiriato, los años de las haciendas al sur del partido de Peto (Santa Rosa, Hobompich, Catmís, Dziuché), los años revolucionarios y la revuelta de Elías Rivero, la reforma agraria y la dotación de tierras a campesinos lugareños, el periodo del chicle, la llegada de Lázaro Cárdenas, las nuevas dotaciones de tierra a los campesinos y el engrandecimiento del fundo legal de la Villa en los años setenta del siglo XX, el "auge" imaginario de Justicia Social y el vuelco de los petuleños hacia Estados Unidos a principios de los ochenta. Los principales de los pueblos, como nos lo ha recordado Florencia Mallon en su monumental libro Campesino y nación. La construcción de México y Perú poscoloniales (2003), eran los que en el siglo XIX encabezaron los “procesos de transformación discursiva”: “En los pueblos, los intelectuales locales eran aquellos que intentaban reproducir y rearticular la historia y las memorias locales, y conectar los discursos locales de identidad comunal a los cambiantes proyectos de poder, solidaridad y consenso..sabían mediar con el exterior y supervisar los procesos hegemónicos comunales, organizando y moldeando los diferentes niveles de diálogo y conflicto comunal, hasta llegar a un consenso legítimo” (Mallon, 2003: 95). El hecho de que siendo los intelectuales pueblerinos los que recuerden, los que apunten, los que archiven y los que hagan sus memorias del pueblo, facilita un diálogo con los trabajos y los afanes del historiador, valido este último de sus fuentes primarias y secundarias solamente.

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