martes 30 de junio de 2009

¿Sigue volando el Cóndor?


Todavía el pasado 26 de junio, una nota de La jornada recogía premonitorios informes de Martín Almada, miembro del comité ejecutivo de la Asociación Americana de Juristas, y premio Nobel alternativo de la Paz 2002. El jurisconsulto señalaba, que en el marco de la Conferencia de Ejércitos Americanos (CEA), los ejércitos del continente, incluido el mexicano -que mal la hace de policía y que nos ha llevado, en tres años, a una considerable sangría y al disparo de la anárquica violencia-, han elaborado listas de “subversivos” y se las han intercambiado entre ellos, como una calca fiel de la “Operación Cóndor” de los años 70, un “pacto criminal” trabado por los gobiernos militares del cono sur de ese entonces (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay), para perseguir a sus bestias negras, es decir, todo lo que olía a rojo cubanófilo bolchevique guevariano opositor al régimen de los carniceros gorilas de ese negro periodo de la historia americana.
¡Es claro!, decía Almada: los ejércitos no gobiernan ahora, pero mantienen un alto poder como para sentir su presencia o, como lo que estamos viendo desde el domingo en Honduras, destrozar a culatazos y amagos del terrorismo de las balas, la democracia popular hondureña construida mediante la formalidad burguesa de las urnas (la única democracia que toleran los altos mandos de la oligarquía, son las democracias “no subversivas”, mismas que implican, la exclusión de los derechos sociales, políticos y económicos de los pueblos, la ruina de las transformaciones sociales a fondo, la pulverización de órdenes económicos más humanos y distintos a los abstractos modelitos importados por la Democracia Corporation S.A, made in PENTAGONO).
Almada, en el marco del foro La internacionalización de la represión, señalaba que con este pacto de cooperación represiva, “orquestado y mantenido por el Pentágono”, sólo se hace evidente que “EL CÓNDOR SIGUE VOLANDO Y AHORA LO HACE DE LA MANO DE LA CEA”. Advertía también que nos encontrábamos, los pueblos americanos que, en su mayoría, como un efecto dominó desde que cayera la primera ficha de la oligarquía en Caracas, con las quiebras inenarrables del neoliberalismo en la región, han decidido por la vía de la izquierda (y esto como efecto de la pauperización creciente de muchedumbres hambrientas, privatizaciones que llevan a guerras civiles como la guerra del Agua en Bolivia, migraciones de pueblos enteros, desarticulación del tejido social estatal como sucede en Centroamérica con el fenómeno de las Maras salvatruchas, migraciones de hambre de 20 millones de mexicanos hacia el Tío Sam, polución del narco, pudrición total de la clase política y la clase oligarca, fracturas insalvables de la democracia mexicana en 2006); nos encontrábamos, decía el nobel alternativo, “EN LA ANTESALA DE LA OPERACIÓN CÓNDOR II”.
La prospectiva de Almada, en menos de 24 horas, se convertía, en la madrugada del domingo del día siguiente, en una certeza temible para muchos: pues en una primera lectura de la situación, Honduras significaba el regreso de los gorilas, esas mascotas fratricidas de las más rupestres de las derechas rupestres del mundo (y las derechas centroamericanas, mexicanas y sudamericanas son las peores del mundo, por asesinas y comprometidas con los intereses de Washington), cuando el presidente Constitucional de ese país, Manuel Zelaya, escorado a la izquierda, fuera defenestrado –pero no destituido porque, en técnica constitucional, él sigue siendo el presidente para los ojos del mundo- por un regimiento de 200 militares teledirigidos por la cúpula de las Fuerzas Armadas de ese país subsumido en la más atroz miseria por, y cito al presidente Zelaya –reconocido así por todo el espectro ideológico de la Comunidad Internacional-, “una élite muy voraz, una élite que lo único que está deseando es mantener al país aislado y con un extremo de pobreza”.
Hoy es Honduras; mañana, tal vez, Nicaragua; la otra semana Evo y “sus indios” según designación de los racistas de Santa Cruz; para el otro domingo Ecuador y su valiente presidente. ¿Permitirán los nueve miembros del Alba, el teniente coronel Chávez Frías, tanto sistemático atropello a la voluntad popular de un pueblo digno que desde el día de ayer, volcado a las calles de Tegucigalpa, clama por el restablecimiento del orden constitucional y se enfrenta desarmado a tanques y tanquetas, y que no ceja por el regreso irrestricto de su legítimo presidente? Y cuando pregunto si permitirán los miembros del Alba tanta cínica canallada de los derechistas de mierda, no me estoy refiriendo a una intervención armada, violatoria de la autodeterminación de los pueblos como la que acostumbra efectuar estados canallas como Estados Unidos o la Colombia fascista de Uribe, sino a planes diplomáticos, políticos, económicos, mediáticos, para presionar al gobierno del usurpador pelele Micheletti a dimitir.
Los del Alba, correctamente, no han perdido el valioso momento. Hoy, a cuatro columnas, leo con beneplácito en los portales de internet las primeras maniobras de todos los países de Latinoamérica y el Caribe, que han cerrado filas en torno al presidente constitucional Zelaya. Reunidos en Managua expresamente para analizar la situación hondureña, los miembros del Alba, del Sistema de la Integración Centroamercana (SICA) y los del Grupo del Río, pretenden aislar mediante tres vías (política, diplomática y comercial) al gobierno de facto de la oligarquía, para la restitución inmediata al poder de Zelaya para el jueves próximo, fecha en que regresará, junto con Insulza, de su exilio forzado.
Nuevamente, el teniente coronel Hugo Chávez Frías, ha dado la nota, a un tiempo certera y temeraria. Valiéndose de un artículo de la constitución hondureña, que habilita a la insurrección popular en caso de que el pueblo se enfrente a un gobierno usurpador como es el a ojos vistas el actual que preside Micheletti, ese monigote de la oligarquía hondureña, Chávez, ex golpista en 1992 que encausó sus ímpetus sociales por la vía de las urnas, sentó jurisprudencia ayer en Managua: “Le decimos –decía Chávez- a los golpistas de Honduras que estamos listos para apoyar la rebelión del pueblo de Honduras…y eso no va a ser en palabras…nadie debe obediencia a un gobierno usurpador. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional. Pues nosotros estamos puestos a apoyar la insurrección del pueblo de Honduras”. No va a ser sólo en palabras, dijo el teniente coronel.
Lo que sí es claro, es que, como dice Andrade Jardí, con el execrable golpe a la democracia hondureña efectuada por la oligarquía derechista mediante interpósita persona, es decir, por medio de una pandilla de legisladores y simios uniformados, una vez más, “los siempre ‘democráticos’ derechistas latinoamericanos hacen gala del repudio que sienten por la voluntad popular”. No hay derecha, escribía Jardí, que soporte la democracia electoral (lo vimos en México en el año 2006 con el mega pucherazo de proporciones hercúleas) cuando los resultados le son adversos. Por el serval temor a perder sus feudos estados encomiendas, las maniobras de las pútridas oligarquías –en asqueante contubernio con intereses españoles y gringos-, para detener, o tratar de detener, las oleadas de cambios sociales que cunden en Latinoamérica, son cientos:

“…baste el acosamiento al Evo Morales y sus ‘indios’ que, bajo las reglas impuestas por la burguesía, eligieron cambiar su realidad, lo que la derecha, financiada por la CIA, se ha ocupado de minar minuto a minuto, o los constantes golpes (literalmente hablando) contra Hugo Chávez electo y refrendado otra vez, o la historia de Nicaragua y la contrarrevolución por tantos años promovida por la CIA y las oligarquías corruptas del continente. EL GOLPE EN HONDURAS NO ES UN HECHO AISLADO, ES, POSIBLEMENTE, EL LABORATORIO DE LO QUE LOS DEMÓCRATAS CRISTIANOS Y LOS FASCISTAS LATINOAMERICANOS, CON DINERO DE LA MONÁRQUICA DERECHA ESPAÑOLA Y EL IMPERIO YANQUI, AUGURAN PARA EL CONTINENTE…”

Nosotros, los de abajo, los que hemos llevado a los Chávez, a los Evos, a los Correas y a Zelayas al poder, les decimos, y que se oiga fuerte, a esos fascistas malinches y a esas coronas y a todos los imperios del mundo: ¡No pasarán!

¡No pasarán en Honduras!
¡No pasarán en Bolivia!
¡No pasarán en Miraflores!
¡No pasarán en Nuestra digna, rebelde y bella América!

Fuentes:

Ricardo Andrade Jardí, “Nunca más la imposición”, en Por Esto!, 29 de junio de 2009.
Carolina Gómez Mena, “Advierten en foro sobre nueva ola represiva contra subversivos de AL”, en La Jornada, sábado 27 de junio de 2009.

lunes 29 de junio de 2009

¿Significa Honduras el regreso de los Gorilas bananeros?


El embajador hondureño ante la OEA, Carlos Sosa, nos aclaró los flacos argumentos que la oligarquía de su país ha barajeado para posicionar al usurpador Roberto Michelitti en el poder, y así, por medio del terno de este “civil” de la derecha, que no la charretera de un militar del hampa (pero de sobra teledirigido el terno por la oligarquía mafiosa, fascistoide, de Honduras), justificar la abyecta asonada, el furibundo golpe de estado con que los canes de los potentados hondureños, los deleznables milicos, a punta de cañonazos, secuestros –al menos ocho ministros, incluida Patricia Rodas, ministra de Relaciones de Zelaya, y Zelaya mismo, sacado con fusiles en pecho y cabeza de su casa particular por un regimiento completo de 200 traidores a la patria hondureña-, y el consabido montaje de la supuesta dimisión del Ejecutivo, se han encargado de abismar, desde el momento mismo en que sucedieran los hechos al filo de las cinco de la mañana del domingo 28 de junio pasado, al caos de la vieja estirpe gorilesca latinoamericana, el orden constitucional hondureño, más el cuarto de siglo de la democracia en ese país centroamericano. El golpe se produce entre “engañados y malvados, sin perjuicio de que hay algunos que combinan las dos cosas”, acotaba Sosa.
Es decir, los primeros se comen el chorizo falaz de que Zelaya, en la víspera de ese negro domingo, día en que convocaría al pueblo hondureño a acudir, en un acto no vinculatorio –y subrayo el no vinculatorio-, a las urnas a externar su opinión sobre una posible reforma constitucional que permitiría a Zelaya –en el poder desde enero de 2006- un segundo mandato para profundizar, en sus planes sociales, el combate a la pobreza estructural, los trabajos con el ALBA, la organización sindical y campesina, buscaba, con ese plebiscito, únicamente perpetuarse en el poder.
Los segundos, es decir la élite escupidora del soberano hondureño que llevó al poder a Zelaya, y cuya punta del iceberg son el “liberal” derechista Micheliti, la Corte de ese país, buena parte de su Congreso domesticado y en contubernio criminal con la clase oligarca hondureña, quienes montaron el sainete de la dimisión de Zelaya con el fin de que, según Sosa, “prevalezcan los mismos intereses de los poderosos de siempre” y evitar, con el golpe, “que el pueblo se exprese o que exista una democracia real”.
De Zelaya, miembro nominal del derechista Partido Liberal –al cual pertenece Micheletti-, con un enfoque marxista, podríamos decir que se trata de un completo “desclasado”, pues al llegar al poder sorprendió a propios y a extraños al posicionar sus acciones de gobierno netamente a babor izquierdista, teniendo “pecaminosos” acercamientos con Chávez, Evo, Correa, además de trabajar para sanear el pudridero administrativo en la nación hondureña.
Y uno se pregunta, ¿cuál fue el “delito social” que tuvo la impertinencia de llevar a cabo Zelaya, para azuzar a los perros de la derecha a sacar del cuarto criógeno de los setenta y ochenta a sus gorilas hambrientos de mascarse repúblicas bananeras? James Petras, intelectual estadounidense antiestadounidense, señaló para la emisora de Los Ángeles, Radio Pacífica KPFK 90.7 FM, que Zelaya hizo dos cosas que exacerbaron a la derecha: “permitió la organización sindical y campesina sin reprimirlos para que puedan reivindicar sus necesidades, y aprovechando la coyuntura favorable, se unió al Alba para recibir ayuda económica y concesiones petroleras. Por esa razón, Washington lanzó el golpe junto a los militares”.
El fantasma de las intervenciones yanquis en América Latina (escorada a la izquierda desde que Chávez llegara a Miraflores), no obstante Obama, corre por nuestras “sufridas Américas”, se empantana en los artículos de opinión, pone en focos rojos al Chavismo, causa, en fin, resquemor y aprensión en nuestra región centroamericana desde ayer domingo. Centroamérica sabe de sobra que es eso, lo que es batallar con Contras y Rangers, con CIAS y compañías traidoras, además de oligarquías enfermas de poder. Por eso Petras no se anda con medias tintas, y acusó a Obama de enseñar al mundo, por vez segunda, su nueva política exterior: primero en el caso Irán, y ahora en Honduras: “Detrás de los militares está el gobierno de Obama a partir de la CIA y oficiales del Pentágono, que son los principales asesores de quienes lanzaron el golpe…”.
Lo cierto es que, mientras que desde el aeropuerto de San José, Zelaya, en pijama y sin calcetines, llamaba a los militares a respetar la vida de sus familiares, y negaba su renuncia al cargo, la Comunidad Internacional, la ONU, Human Rights Watch -quien instó desde el domingo a la OEA a actuar rápidamente para restablecer el orden democrático en Honduras-, los organismos regionales y continentales de Derechos Humanos, la OEA –su secretario general, el chileno José Manuel Insulza, condenó “severamente” el golpe, y concibió la situación como “extremadamente grave”-, la secretaria de estado yanqui y el presidente Obama –tímida la primera en sus declaraciones, según Chávez, y que, para Carlos Sosa, las declaraciones del presidente yanqui significaban el debut de Estados Unidos como país no injerencista-, una parca nota diplomática de la cancillería del gobierno de Fecal dada ocho horas después de saberse la atrocidad de los gorilas teledirigidos por la oligarquía, la mayoría de los países centroamericanos y caribeños, las reflexiones del compañero Fidel (“Con ese alto mando golpista no se puede negociar”, señaló Castro, quien exigía sus renuncias y que otros oficiales más jóvenes y no comprometidos con la oligarquía ocupen el mando militar), la guapa presidenta argentina (Fernández de Kirchner señaló que el secuestro del presidente constitucional efectuado por las fuerzas armadas, es “un hecho que nos remonta a la peor barbarie de la historia de América Latina”), y los nueve miembros del ALBA encabezados por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, condenaron el golpe de estado contra Zelaya.
Chávez tal vez ha sido el que se ha llevado los vítores de los defensores del orden constitucional en Honduras. En una genialidad verbal trabada al calor de los acontecimientos que lo transportaron en el tiempo de cuando él mismo sorteara el golpe de estado de la oligarquía venezolana en su contra, que lo derrocó por 48 horas, diagnosticó la situación hondureña de la siguiente manera: “Es una batalla continental entre las fuerzas retrógradas y las fuerzas del alba, y no me refiero exactamente a la Alianza Bolivariana, sino a los países que representan el amanecer”. Y ese amanecer, para Honduras, esa arbolada hondureña hacia el camino de la justicia social, que hizo que trocara la visión ex derechista de Zelaya, para afianzarlo al lado de los intereses de la inmensa mayoría de los Sin Nada de sus conciudadanos, espantó a las reducidas, pero efectivas, fuerzas retrógradas hondureñas.
Por de pronto, en un clima tenso de toque de queda para los próximos dos días ordenadas por el gobierno bastardo de Micheletti, haciendo eco al llamado de Zelaya a la desobediencia civil pacífica, las manifestaciones callejeras del pueblo digno de Honduras reclaman la restitución inmediata de “Mel”, y mujeres valientes se enfrentan desarmadas a los regimientos armados de traidores, y sectores sociales y sindicales reforzados bajo el gobierno de Zelaya, han convocado a paralizar a todo el país, en una huelga general en rechazo palmario del usurpador en funciones, exigiendo el regreso de su presidente legítimo. Por de pronto, Chávez, velando armas desde Miraflores, ha indicado que el golpe a Zelaya “lo vamos a quebrar desde dentro y desde afuera, el mundo lo va a ver, independiente de las fuerzas militares que tengan”, subrayando, además, de que si el embajador venezolano en Honduras es atacado, su Ejército intervendrá….Esperemos que no. Por de pronto, las últimas notas de prensa en internet (dar click aquí), señalan que hoy lunes, segundo día del interregno golpista, tropas del Ejército de los gorilas apostados en la Casa presidencial bajo su resguardo, y zelayistas, se han enfrentado y protagonizado una serie de disturbios. Por de pronto, la frase de Zelaya sobre el tiempo de vida de los gorilas golpistas, nos fuerza a no quitar los ojos del reloj: “Si Estados Unidos no está detrás de este golpe, estos golpistas no podrán mantenerse ni 48 horas en el poder”. A las cinco de la mañana del martes 30 de junio se cumple ese plazo. A esa hora tendremos una respuesta cabal al título de esta nota desbalagada.

Amparo Ochoa: la voz de los pueblos de América…


Una vez, el cantautor Gabino Palomares, al preguntarle sobre el “desfasamiento” de la Nueva Canción, corriente literaria musical post 68 que él mismo, junto con la sinaloense Amparo Ochoa (1946-1994) y otros como Óscar Chávez, fueron estandartes y caminos, señaló que se encontraba gustoso de que sus canciones pasaran de moda: “es lo que más deseo, porque entonces querría decir que la problemática de la que yo hablo ha sido resuelta... pero son vigentes. Los problemas sociales y políticos de los que yo hablo no han sido superados. La vigencia ocurre muy a mi pesar y quisiera hacer canciones de otros problemas".
Las letras de Palomares, en voz de la divina Ochoa, no pudieron haber sido otras: letras de protesta, de amor, de esperanza, de incordio y no indiferencia ante la brutal injusticia de las condiciones sociales, políticas, económicas, que excluyen de los mínimos al grueso de la población mexicana.
Puede haber caído el “socialismo real”, superados todos los metarrelatos marxistas o “nacionalistas”, concluida la fase de la vía armada, pero lo que no ha sido superado, lo inamovible, incrustado en la equis de la frente de los grupos hegemónicos del país (Alto Clero, Altos funcionarios, Altos empresarios), hoy más que nunca, es La Maldición de Malinche. Seguimos viviendo esa infausta herencia de la puta de Cortés, recibiendo (me excluyo, y excluyo la memoria de esa enorme sinaloense) con grandes honores y los brazos y las piernas abiertas al extranjero, brindándole, regalándole la poca riqueza con la que contamos, y despreciando al indio que llega “cansado de andar la sierra” o cansado de emboscarse en la guerrilla, o cansado de construirle sus Palace a los barbados del norte.
Las letras de Palomares, no pudieron tener mejor sonido, que en las cuerdas vocales de la antigua profesora de primaria, Amparo Ochoa, nacida en el ingenio azucarero de Costa Rica, Sinaloa.
25 años tuvo la suerte el pueblo de que Amparo le cantara con una entereza inquebrantable. Sus ideales de solidaridad, de amor responsable por las luchas de los pueblos latinoamericanos, la llevaron, gustosa, de pueblo en pueblo, de trinchera revolucionaria en trinchera revolucionaria, de plaza en plaza, para dejar en cada lugar su testimonio de lucha, en busca de un mundo más justo, avivando con su irrepetible voz la conciencia de los hombres y mujeres para no deponer la dignidad y a ondear la bandera libertaria, la bandera de Nuestra América.
De ella, Elena Poniatowska se refería de esta manera: “Al igual que otros toman su fusil, Amparo Ochoa va con su voz anunciando la buena nueva, pregonando el día de la liberación, el día en que nadie sea esclavo y que a ningún niño le falte su cometa”.
Allá en Sinaloa, a Amparo (amparo su voz de los desposeídos, de los vilipendiados, de los perseguidos, de los muertos en el anonimato de las represiones de los gorilas de los 70, ochenta), sus familiares la habían bautizado como “Vida”, y ese apelativo, trascendió de mero mote para convertirse en sino y signo combativo para muchedumbres completas que la escucharon.
No le interesaba ni la fama ni el dinero ni los valores comerciales: ¡jamás pudo ser una Lucha Villa del montón, ni menos una Lila Downs “multicultural” salida de la globalización imperial! No fue el folklor, ni la folkloraridad del campo: Fue eso y más, trascendió la Nueva canción, los esquemas campiranos y el recuerdo en corridos de Villa, Zapata, la revolución traicionada. La letra de la canción “Como tu” –poema de León Felipe-, salida de los labios de Ochoa, presagian la nueva utopía que aún no llega, la esperanza por la justicia, el silencio estruendoso del “guijarro humilde”.
Iba de un tono a otro, cruzaba con sus cantos todos los registros del alma humana: la tristeza, el amor, la esperanza, la rebeldía, el desamor, la alegría, la pasión, Ochoa supo brindarnos, en su multiverso de voces, un perfil acabado de la condición humana.
Cuando Gabino Palomares compuso en 1972 las letras de la canción “La maldición de Malinche” (dar clic aquí y aquí para ver dos videos), tal vez no pensaba que esas letras no podían ser entonadas sino por Ochoa. Pero la canción era de ella. De mujer a mujer, Ochoa traspuso 500 años de ignominia y sufrimiento indígena, para preguntarle a la puta de los conquistadores, lo siguiente: “Oh, Maldición de Malinche, / enfermedad del presente/ ¿Cuándo dejarás mi tierra/ cuando harás libre a mi gente?”. En pleno siglo XXI, citando la letra de Palomares, la lujuria entreguista de Malinche sigue presente, más hipócrita y cínica que nunca, pues:

“Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
nuestra fe, nuestra cultura,
nuestro pan, nuestro dinero.

Y les seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrio
y damos nuestra riqueza
por sus espejos con brillo.

Hoy en pleno siglo XX
nos siguen llegando rubios
y les abrimos la casa
y los llamamos amigos.

Pero si llega cansado
un indio de andar la sierra,
lo humillamos y lo vemos
como extraño por su tierra”.

Me pregunto, ¿dónde están esos cuantos para oponer la resistencia a tantos hijos de la Malinche, a tantos hijos –e hijas- de la chingada?

domingo 28 de junio de 2009

Por un plebiscito y por querer combatir la pobreza, le dieron los milicos un artero golpe de Estado


A Manuel Zelaya, presidente constitucional de Honduras, furiosa esa derecha terrorífica porque el presidente defenestrado, de 56 años, en el otoño de su vida, cambió el cálculo egoísta por planes sociales, inexcusables para combatir la vergonzosa pobreza del país centroamericano, adoptando frontalmente programas similares a la Venezuela chavista, al del aymará presidente boliviano, Evo Morales, y al del mandatario ecuatoriano Rafael Correa. Milicos sin madre y con gangrena en sus homicidas cerebros, apuntalados por una sietemesina clase oligarca, defenestraron esta madrugada a Zelaya y, encañonado, lo forzaron a dejar la casa presidencial, tomar un avión militar rumbo a Costa Rica, para después poner a un hombre de paja en la presindencia -Roberto Micheliti, presidente del parlamento hondureño-, contiguo a los fuertes intereses comprometidos con la causa golpista. La nota de La jornada, fue clarísima a lo sucedido a Zelaya: Un artero golpe de Estado condenado, incluso, por la OEA y la comunidad internacional.
Con esta criminal lapidación a la democracia hondureña, comprobamos que la democracia es muy subjetiva en nuestros lares tiranos, con un largo historial de intervenciones yanquis, cacerolazos, pronunciamientos, defenestraciones de la esperanza popular, sobre todo, los latentes peligros para democracias "radicales" como la que Zelaya trabajaba en su hoy país subsumido en un interregno golpista, misma que no fue del visto bueno para milicos, burguesía pitiyanqui, alto clero e intereses del Imperio.



sábado 27 de junio de 2009

No bastan 112 años de cárcel


Al no bastarle al Supremo Poder represor de la derecha en el poder (Peña Nieto y el execrable Fecal) el imponerle, mediante sus órganos que administran sus brutales injusticias a la dignidad de los pobladores de Atenco, 112 años de cárcel al luchador social, Ignacio del Valle, ahora la secretaría de Finanzas mexiquense, en cumplimiento de la sentecia del juez primero de Texcoco, embargará la humilde vivienda del líder preso del movimiento atenquense....Esta es la nota completa de La jornada:


Por Javier Salinas Cesáreo, corresponsal de La Jornada...


San Salvador Atenco, Méx., 26 de junio.-La Secretaría de Finanzas mexiquense, en cumplimiento de la sentencia del juez primero penal de Texcoco, embargará la vivienda del dirigente del movimiento atenquense, Ignacio del Valle Medina, pues una de sus sentencias de 45 años de cárcel incluye 157 mil pesos de multa como reparación del daño en el proceso por secuestro que se le instruye.
Leonel Rivero –abogado del líder del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) sentenciado a 112 años de cárcel y actualmente preso en el penal de El Altiplano– consideró “insólito e ilegal” que el juez acordara ejecutar la sentencia cuando aún falta recurrir al juicio de amparo.
A su vez, unos 150 pobladores de Atenco se apostaron en la vivienda del dirigente, ubicada en el centro del poblado, para impedir que notificadores y ejecutores de la oficina del Centro de Servicios Fiscales de Texcoco realizaran el embargo programado para este viernes.
Con una cadena humana alrededor de la vivienda y un mitin encabezado por María Trinidad Ramírez –esposa de Ignacio del Valle–, los atenquenses esperaron al personal responsable del procedimiento pero no se hizo presente.
El jueves por la tarde un emisario dejó en la vivienda del dirigente un citatorio firmado por María Verónica Munguía Cruz, titular del Centro de Servicios Fiscales texcocano, con el requerimiento de pago y notificación de embargo dirigidos a Del Valle, instándolo a cubrir la multa este viernes.
El abogado Leonel Rivero explicó que Jorge Cervantes Juárez, juez primero penal con sede en el reclusorio Molino de Flores, de Texcoco, dictó a Del Valle una sentencia de 45 años de prisión el 21 de agosto de 2008 por el delito de secuestro equiparado, multándolo además con el equivalente a 2 mil 850 salarios mínimos por encabezar el movimiento atenquense durante la represión policial de 2006.
Fue el pasado 23 de marzo cuando el juez, de forma “ilegal e inaudita” acordó ejecutar la sentencia; “esto es, la consideró irrevocable por ya no proceder ningún recurso establecido en la ley, y giró un oficio a la Secretaría de Finanzas para que hiciera efectiva la multa”.
Según el defensor, al estar pendiente el juicio de amparo es improcedente la decisión del juez, porque “el proceso de ejecución y embargo hará incautar los bienes muebles e inmuebles de Ignacio del Valle y en algún momento sacarlos a remate, lo cual sería un hecho irreparable”.
El embargo pretende garantizar el pago de la multa de 130 mil 548 pesos más gastos de ejecución, para sumar 157 mil; y es ilegal pues el artículo 22 de la Ley de Amparo no da plazo para interponer juicio de garantías contra la sentencia, de modo que el juez no puede declarar una ejecutoria sin los recursos legales agotados.
“Es la primera vez que nos ocurre. Los jueces nunca decretan la ejecutoria hasta en tanto se resuelva el amparo. Nosotros vamos a promover un recurso de inconformidad contra la decisión administrativa de ejecución del embargo y la demanda de amparo indirecto contra la decisión del juez de tener por ejecutoriada la sentencia”, dijo el defensor.

viernes 26 de junio de 2009

El foxismo-panismo ¿fase superior del priísmo?


Por Lorenzo Meyer


En México el cambio ha sido más de forma que de contenido; aún no hay un régimen realmente nuevo


Definición


La interrogante o propuesta que da título a esta columna la formuló un colega, José Luis Reyna, el pasado día 19 en un seminario donde se presentaron los cuatro tomos que forman Una historia contemporánea de México (Océano-Colegio de México, 2003-2009). La propuesta es una clara referencia a la famosa definición leninista del imperialismo como fase superior del capitalismo (1916). Obviamente, la caracterización de la naturaleza del actual sistema político mexicano como un tipo superior de priismo apela, en la forma, a nuestro sentido del humor, pero tiene un fondo muy serio.Veamos más de cerca y con reflexión la definición sugerida por Reyna. Para empezar, supone, y con razón, que el foxismo no es sinónimo de panismo, y que pese a que han desembocado en lo mismo, para propósitos de análisis, conviene no subsumir al primero en el segundo. El foxismo fue una especie de populismo de derecha impulsado por el carisma de un personaje que se colgó del PAN para llegar al poder pero que también requirió y obtuvo otros apoyos. Los "Amigos de Fox", por ejemplo, fueron parte fundamental del foxismo inicial y aunque se trató de una fuerza de derecha, resultaron ser distintos del panismo. Por otro lado, bajo el lema del "voto útil", Fox apeló con éxito a los votantes independientes e incluso a antipanistas y simpatizantes de la izquierda, deseosos todos de poner fin al largo monopolio priista como una condición necesaria para proceder a introducir a México al auténtico pluralismo democrático. Con Felipe Calderón el elemento carismático desapareció por entero y ya fue el PAN propiamente dicho -el PAN duro- la fuerza que llegó a la Presidencia. Ahora bien, ese PAN que sustituyó al foxismo poco tenía que ver ya con el original, con el de Manuel Gómez Morin y sus "místicos del voto". El panismo contemporáneo, al que encarnan, además de Calderón, personajes como Diego Fernández de Cevallos y Germán Martínez, lo mismo que Manuel Espino o el desaparecido Juan Camilo Mouriño, es uno ya transformado por las "concertacesiones" con el gobierno de Carlos Salinas en los 1990 así como por el ejercicio del poder. Se trata de un partido que ha aprendido bien y a fondo cómo y para qué negociar con los priistas desde la oposición primero y desde el poder después y que, en el proceso, se fue haciendo cada vez más parecido al PRI.En el capítulo publicado por Reyna en el tomo 3 de Una historia contemporánea de México -"El sistema político: cambios y vicisitudes"- se muestra que desde hace ya algunos años nuestro país cuenta con las condiciones mínimas necesarias para avanzar en la construcción de una efectiva democracia política, pero que para empezar a andar ese camino con paso firme es necesario -en realidad indispensable- proceder a desmantelar la vieja estructura autoritaria. Sin embargo, eso es justamente lo que no ha sucedido.El foxismo y el panismo llevan ya más de ocho años ejerciendo el poder desde la Presidencia, en varios estados y un buen número de municipios, pero ni el uno ni el otro han mostrado auténtica disposición a abatir el viejo arreglo. Al contrario, lo encontraron conveniente a punto que más bien pareciera que el proyecto de ambos -y ésta es su coincidencia fundamental- es remozarlo por la vía de la alternancia entre PRI y PAN y de un cambio en el discurso, pero sin tocar el arreglo fundamental, el heredado, salvo por lo que toca al viejo arreglo del PRI con el narcotráfico. En enero de 1989 Salinas buscó "ganar la Presidencia desde la Presidencia": usar al Ejército para dar un golpe espectacular a un viejo cacicazgo sindical -el petrolero-, para luego volverlo a recrear a su imagen y semejanza. Calderón decidió hacer algo parecido en diciembre del 2006 pero de una manera mucho más arriesgada: usar al Ejército para declararle "la guerra" al narcotráfico; la moneda calderonista aún está en el aire pues en su caso no ha logrado el equivalente del "Quinazo". Cambiar la forma sin tocar el contenido Hoy ya no vivimos bajo el signo de un "sistema de partido" sino que tenemos un sistema de partidos, cuya forma no es muy distinta de la que es común en muchas democracias efectivas: dos partidos grandes, uno mediano y cinco pequeños más algunos regionales. Como consecuencia de ese cambio, se modificó de manera sustantiva la característica distintiva del viejo régimen priista: la gran concentración del poder en manos del Presidente. Esta transformación se inició en la fase final del priismo clásico. Como bien lo muestran Rogelio Hernández, Luisa Béjar o Arturo Alvarado, en otros tantos capítulos de la obra sobre el México contemporáneo ya citada, y que fijan la atención en los cambios en las arenas de los partidos, los gobiernos estatales, el federalismo, los congresos y los municipios. Las reformas administrativas y los cambios económicos de los 1980 y 1990 fueron el arranque de la migración de una parte del poder histórico de la Presidencia hacia los partidos, gobiernos estatales, municipales y los congresos.Ahora bien, ¿esas modificaciones de las formas en el ejercicio del poder han significado, también, un cambio en sus contenidos? Aquí la respuesta tiene que ser: no mucho. El sistema electoral está lejos de ser transparente y sin manipulación. En un buen número de estados, el PRI sigue aumentando cuentas a su rosario de años de dominio ininterrumpido sobre el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial: en Veracruz, Puebla, estado de México, Oaxaca y muchos más, ese monopolio ya ha cumplido 80 años y va por más. La relación entre el gobierno federal y los grandes cacicazgos sindicales -SNTE, STPRM, CTM- es hoy tan estrecha o más que en la época priista. La muy buena asociación que el priismo post-revolucionario estableció con el gran capital fue reforzada durante el salinismo y hoy se mantiene a ese nivel, no en balde, por ejemplo, el Consejo Coordinador Empresarial rompió en el 2006 la legalidad con tal de apoyar de manera efectiva a Felipe Calderón en el momento electoral crucial.La corrupción es un campo donde se esperaba un cambio natural y sustantivo al ocurrir la transferencia de poder del priismo al foxismo-panismo, pero no fue el caso. Desde la persistencia de monopolios o cuasimonopolios a pesar de su prohibición constitucional hasta el tráfico de influencias, los contratos inflados entre gobierno y proveedores pasando por las tristemente célebres subrogaciones sin control efectivo y la omnipresente cooptación de autoridades por el crimen organizado, el lavado de dinero o la trata de personas. Y la lista puede seguir.La impunidad, característica central del régimen autoritario priista, era otra de las arenas donde se suponía que era posible y obligado el cambio de fondo. Sin embargo, ningún "pez gordo" cayó durante el foxismo ni después. Obviamente el respeto a los derechos humanos fue letra muerta en el régimen que nos dio la "Federal de Seguridad", el 68 y el 71 -entre otros- y que se empeñó en "guerras sucias" contra sus enemigos armados, desde los cristeros hasta los neozapatistas. Sin embargo, la situación no ha cambiado mucho desde el 2000 hasta nuestros días, como lo demuestran las acciones y juicios injustos contra dirigentes de la APPO o de Atenco o con activistas como Lydia Cacho.El campo más importante en la medición de los efectos del juego político en el mundo del ciudadano promedio es el social, el de la distribución de los costos y los beneficios de las actividades productivas. Echando mano de los cálculos sobre la distribución del ingreso monetario en los hogares mexicanos elaborados por Gerardo Esquivel -"The Dynamics of Income Inequality in Mexico since NAFTA" (PNUD, 2009)-, se puede constatar que la desigualdad social se acentuó en nuestro país a partir de la crisis del modelo económico a inicios de los años ochenta del siglo pasado y que luego disminuyó, pero sólo para volver a tener casi la misma forma que cuando el priismo clásico entró en crisis al final del gobierno de José López Portillo. Veamos las cifras; en 1984 el ingreso del 10% de los hogares más ricos equivalía a 31.9 veces el del 10% de los más pobres, pero en 1998 la cifra aumentó a ¡54.8 veces! Ahora bien, para el final del foxismo, en 2006, ese 10% de los hogares más afortunados disponían de un ingreso "sólo" 34.3 veces mayor que el del 10% de los más pobres. Esto significa que, en materia de distribución del ingreso, tras un periplo de más de 20 años, apenas si logramos retornar a donde estábamos en la etapa final del priismo clásico. Recordando un título de Shakespeare, el cambio político en México pareciera haber sido "mucho ruido y pocas nueces".

martes 23 de junio de 2009

La cuarta Guerra Mundial

Léalo en http://www.jornada.unam.mx/2001/10/23/per-lacuarta.html

sábado 13 de junio de 2009

A propósito de un poema de Hernández: La infancia de los pobres del mundo.


¿Quién salvará a este chiquillo

menor que un grano de avena?

¿De dónde saldrá el martillo

verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón

de los hombres jornaleros,

que antes de ser hombres son

y han sido niños yunteros.

Miguel Hernández

Dedicado a la memoria viva de los 46 inocentes de Sonora
En el poema El niño yuntero, el bardo de la resistencia socialista española, Miguel Hernández (1910-1942), retrataba la historia de pobrezas y desesperanzas de los niños españoles de principios del siglo XX, del modo siguiente: Cada nuevo día es/ más raíz, menos criatura, / que escucha bajo sus pies/ la voz de la sepultura. /
Yunteros, labradores, jornaleros infantes, las hondas diferencias sociales entre las clases de España (la estúpida aristocracia improductiva, el clero simoniaco, la empresa en formación, y Franco y sus cañones africanos por un lado; obreros, campesinos, Durruti, Pasionaria y la combativa poesía de las dos orillas del Atlántico por el otro), como consecuencia esperada, desembocaron en la Guerra Civil Española. Hernández, muerto de tuberculosis en una celda húmeda de la dictadura franquista, la Brigada Internacional, la Brigada Francisco Javier Mina (conformada por milicianos mexicanos, que dieron su vida por la libertad del pueblo español) y la república, sabemos esa historia de tristeza mayor, perdieron la guerra contra los fascistas franquistas apuntalados por los aviones y las homicidas metrallas de los nazis.
En la actualidad, podrido el Generalísimo asesino en su sempiterno mausoleo de mármol de Carrara, la historia de “hambrezas” y fatigas de El niño yuntero, ya recordada por Serrat al darle tonada y voz precisa al poema de Hernández, ha emigrado a otras geografías, a otras latitudes más morenas. Rectifico mi dicho. ¡No ha emigrado!, ha estado ahí desde luengos siglos: En la América indígena al día siguiente de los genocidios de esa España por la cual Durruti, la Pasionaria, Hernández y Las Casas combatieron; en la consumición y combustión de un continente entero como África cuando el expansionismo de los nuevos Imperios europeos y el expansionismo de las hambrunas, pandemias como el Sida y el ébola, asentaran sus reales de muerte sistemática; en los barrios y periferias de las megalópolis del mundo (círculos del infierno demográfico); en las Favelas de Río y Sao Paulo, en Milpa Alta y en la tercera Mérida (la de las comisarías y cascos de antiguas haciendas) del Yucatán profundo, donde tienen sus tinglados-dormitorios los individuos (mayas en su mayoría) que la hacen de albañiles, afanadores, choferes, jardineros y el servicio doméstico de la Mérida del primer mundo asentada en el norte-nordeste.
La historia de los niños acasillados en los repartimientos y encomiendas de indios, explotados en las haciendas y minas, la historia de esos yunteros amarrados con el yugo de la opresión social, los niños campesinos, los niños jornaleros, los niños obreros, los pequeños traga fuegos actuales, boleadores de zapatos, vendedores de cigarros y chicles, insertos en redes de explotación (y no por sus padres, explotados por igual por las capas pudientes y la estructura macro opresiva neoliberal), ha estado ahí, desde siempre, escrita esa historia con las pullas otorgadas por el hambre; contada y recontada esa historia desde ese tiempo inmemorial en que la injusticia entre las sociedades humanas se convirtiera, no para siempre, en el estigma rotulado por el Caín de un sistema caníbal y asesino. Sobre todo, de ese “sistema mundo” capitalista diseccionado ya por Wallerstein, donde los peces y los panes no se acostumbran a repartirse a partes iguales, tal y como nos enseñó a repartirlo el gran comunista y humanista nacido hace más de dos milenios, allá en la aldea de Belem.
Sobre este apunte de la infancia de los pobres del mundo, y con motivo del Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, una nota de prensa de Notimex (11 de junio) recogía informes de Sara María Lara Flores, socióloga miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), e investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Lara Flores indicaba la vaciedad del concepto “derechos humanos” para los infantes jornaleros mexicanos (¡que los hay!, ¡3 millones según los cálculos!, sobre todo, infantes jornaleros de origen indígena), condenados a vivir en abismales precariedades. Estos chavales de esta nación dislocada y lastrada por la obscenidad hercúlea de las desigualdades sociales, “carne de yugo”, nacidos “como la herramienta, a los golpes destinados”, carecen de acceso a la educación, a la salud y a los derechos básicos de los niños: “Trabajan de sol a sol desde los seis años, recogiendo calabazas y jitomates, y en el futuro serán jóvenes sin educación, que no sabrán leer ni escribir”, señalaba Lara Flores.
En un contexto histórico anubarrado, donde todas los marcos conceptuales construidos para investigar al campo mexicano (jurídicas, sociológicas, económicas, agrarias), indican sin disenso que a las élites gansteriles del Supremo Poder les vale una chingada el campo con sus campesinos –sus intelectuales orgánicos discurren sobre esa desruralización creciente, barbotean acerca de esa urbanización incesante, pero callan ante esa asimetría socioeconómica que conlleva esos dos brutales procesos, de ese peligro cultural de pérdida del continuum mesoamericano-, Lara Flores hacía el distingo necesario entre el trabajo de los niños jornaleros con los niños campesinos. Los niños jornaleros son aquellos que alquilan su trabajo para beneficio de otros, a diferencia de los niños campesinos que trabajan la propiedad de su familia, para beneficio de la misma. No obstante, refería también que las empresas agrícolas contratan a familias completas. Y me pregunto: ¿Tiempos neo porfiristas estos de la derecha en el poder, donde el inmoral entreguismo a las empresas nativas y extranjeras vuelve las obligaciones laborales en mancomunadas, familiares? Mano de obra barata y explotada, la de sus padres; mano de obra vilipendiada y explotada, la de ellos, esa niñez desbastada.
La ley –esa ley hecha a imagen y semejanza de los de arriba (Marx dixit)- permite el trabajo de 12 años para adelante. Es decir: el Estado normatiza, teoriza y condena a los Sin nada, a los sin tierra, a los sin derechos, a los “jodidos” de siempre e indios incivilizados a partírsela desde temprana edad, obviando insulsas educaciones, capital humano y otras chaladecez de los inconformes sociales. 12 años dice esa ley, pero la verdad es que se empieza a trabajar desde los seis. Me dirán, ¿pero cómo es que sus padres permiten que trabajen a tan temprana edad? El hambre, el horizonte acortado, angostado, la compleja estructuración social de clase, el racismo de ciertos sectores dirigentes, la abulia social de las derechas en el poder, la ideología del individualismo neoliberal (¡que poca madre!), la falta de equidad estatal, etcétera. En su poema citado, Hernández se preguntaba que “¿De dónde saldrá el martillo/ verdugo de esta cadena?”. De nosotros, del corazón y cerebro de los hombres y mujeres, jornaleros o no, que un día fuimos como ellos…

jueves 11 de junio de 2009

Historia de una sencilla dignidad


POR NOEMÍ TUZ CANTÉ

(Corrector de estilo: GAAT)


Como todas las historias, la mía inicia al ver la luz del sol. Esa luz, pequeña lengua de fuego amanecido, la conocí en el corazón de la península de Yucatán: Peto, que en la lengua nuestra, el maya, significa “Corona de la luna”. Mi historia, como la de muchos que habitan este planeta que no podrías llamar justo para todos, puede ser, o es, un poco complicada. Sin embargo, la injusticia no me arredra, por el contrario, podría decir que le da más valor a la pelea diaria por la dignidad de contar una historia que conozco: la historia del orgullo de nuestra dignidad indígena maya, forjada bajo ese árbol dulce y sencillo como la sonrisa dulce de nuestros abuelos sencillos: el Yaxché, pero también el ramón, el maíz, todos los árboles del Mayab.
Salir adelante en un mundo de fuertes te hace ser fuerte y te convierte en valiente y, sobre todo, te hace darte cuenta que hay mucho por que vivir y que hacer en nuestra comunidad. Los pueblos originarios inspiran a encontrar fuerzas en donde se cree que ya no existen y sobre todo nos hacer tener Fe. Fe en un mañana mejor. Estoy segura de que, no obstante mi primera objeción al mundo, considero que aún existe gente buena con esperanza de unir fuerzas y solidaridades justicieras para luchar porque este mundo sea menos inequitativo y más digno, más humano de vivirlo.
Iniciar la lucha, lo primero es iniciarla. En el lugar donde uno nace y se desarrolla, y lo pronuncio con palabras proferidas hace dos milenios, resulta difícil pues nadie es profeta en su tierra. La mezquindad y la cortedad de miras de la mayoría indiferente, es claro, te convierten en enemigo jurado. Porque también es claro, los interese de los pocos, se unen para despiezar los intereses de los muchos, sobre todo, los intereses de los interesados porque nada cambie que, desde el poder, acostumbran a desacostumbrar a la gente a pensar, a discutir, a analizar, a cuestionar.
Sin embargo en mis venas corre sangre de valientes y trato de no olvidar a aquellas personas que lucharon por un ideal, que vivieron con la plena convicción de haber nacido libres. En esa plena libertad debemos permanecer, como una fijeza anhelante. Libres, siempre y cuando esa libertad no se difumine bajo los prejuicios que sólo la ignorancia, la soberbia de los poderosos y, agrandando esas dos taras, el miedo a no exigir nuestros históricos derechos como pueblos que somos.
He convivido con mi gente maya, aquella que nunca se niega para regalar una sonrisa y la que te ofrece lo que tiene sin esperar nada a cambio; he jugado con los niños mayas, los cuales se divierten sin los avioncitos teledirigidos y los Xbox que ostentan algunos niños de la ciudad. Ellos, aquellos niños del “campo” conservan su vitalidad y su sonrisa estando en un mundo donde ellos no pueden ser perturbados y en el cual, quizás, no conocerán la maldad del hombre hasta que llegue la hora de que su mentalidad cambie cuando abandonen sus tierras y emprendan el viaje para supuestamente tener un futuro mejor en la ciudad donde los niños que antes jugaban con sus avioncitos teledirigidos, hoy, ya hombres, se aprestan a querer teledirigir al hombre de las comunidades… La verdad, todavía, aún con la cantaleta de los derechos indígenas y las sextas declaraciones de la Selva de nuestros hermanos zapatistas mayas chiapanecos, qué mentira más grande te puede ofrecer la realidad discriminadora de ciertos sectores en Yucatán, ya que, muchas veces, los indígenas no reciben más que ofensas cuando llegan a un mundo supuestamente civilizado, culto, de esas “gentes de razón” de la “blanca” ciudad de Mérida… Pero eso, al indígena, no le opaca su entusiasmo, su dignidad como pueblo en resistencia, más bien le da argumentos para remar contra las corrientes de los prejuicios racistas, para llegar a ser justamente lo que es: el mismo representando a su pueblo, que, al trabajar por la igualdad de trato entre todos los hombres, lo hace ser, tal vez, un poco más tolerante en medio de un mundo donde hay tantas pequeñas mentalidades coloniales…
Es por eso que, hoy más que nunca, en la ruta del nuevo milenio, después de pasar por 500 años de cristianización, segregación, castellanización, incorporación, indigenismo etnocida, tenemos la terca dignidad de decirle a los de arriba: ¡hey, aquí estamos!, asumiendo nuestra identidad cultural, vamos con ella hacia un comienzo más justo, digno y equitativo para todos. Nuestra historia no es la historia pasada, la que nos cuentan las piedras de Chichén y Uxmal. Es esa y más: el tiempo presente que nos cuenta, y el futuro que construimos en cada solidaridad fructificada. Nuestra historia no debe acabar aquí, suprimidos a un poder que nos divide y nos hace ser menos. No somos menos, los indígenas de Yucatán –las estadísticas demográficas hablan mejor por mí, y a ellas los remito- somos mayoría en esta tierra nuestra lastrada por privatizaciones globalitarias. Tierra digna heredada por nuestros abuelos, los que aun con su paso lento y cansado, poseen grandes conocimientos de un sin fin de cosas que pueden enriquecer nuestra alma joven con entusiasmos de crecer y que necesita tener valores para no olvidar que fuimos hechos para buscar el bien, para luchar contra injusticias, dignificando las existencias…
Mi gran orgullo: la gente que trabaja la tierra y a la que se le ocurre mil oficios; gente que no se da por vencida; jóvenes que creen en un mundo mejor a este, pues ellos cifran la utopía…
Muchos son los detalles que nos identifican: nuestra gastronomía, artesanías, vestimenta, el lenguaje, sobre todo esta lengua maya nombrando las cosas. Estoy convencida de que no nos podrán detener y difícilmente acabaran con lo que nos identificará de aquí hasta que la rueda katúnica diga ya está bueno de girar…Mientras tanto, las “ruinas” de mis mayores asombran a los mayistas. Sería bueno que también, la resistencia callada en medio de pobrezas y marginaciones innúmeras de muchos de los hijos e hijas del Mayab, asombren a los nuevos barbados, esos amos del mundo que rigen el destino detrás de sus computadoras y sus trasnacionales apátridas.

Las flores del Mayab, calcadas en los “hilos bordados” por las manos de sus hijas, las cuales cada día trabajan para su familia entregándose no solo en una cocina para preparar la comida en las tres piedras del fuego amigo, sino también para educar a los chamacos, me han contado una cosa: los amos del mundo están aquí, al menos sus efectos se dejan sentir: son muchos, no obstante recesiones gringas, que arriesgan pellejo, traban pelea con la suerte, para cruzar un río, brincar una barda y adentrarse al “Norte”. Me refiero a esos jóvenes mayas cuyos padres los enseñaran a trabajar la tierra para conseguir alimentos con los cuales nutrir a sus familias, hoy dejan a la Milpa perdida entre breñales. El azadón y la coa, se cambia, primero, por el pico y la pala en la zona norte de Quintana Roo; luego, el pico y la pala son dejados por los artículos de cocina de los Chevis gringos, de las empacadoras gringas. La religión etnocida de los múltiples Landas no acabó con nuestra cultura, ¿podrá la cultura del “Norte” acabarla ahora?
Nuestra selva pequeña –nuestros chaparrales y breñales-, que a duras penas, en reservas forestales, en biosferas vigiladas, conserva la variedad de vegetación y fauna, fue llamada, hace un buen de tiempo, por un poeta, como la “La tierra del faisán y el venado”. La plaga del hombre, comprobamos, ha hecho que esa designación del bardo se convierta en falsedad: ¿Faisanes y venados? solamente en el Centenario (Zoológico de Mérida). Hoy esta selva nos reclama, como nuestra madre naturaleza, que paremos con su devastación. La utopía es que un mundo mejor, distinto a la creciente vorágine antropofágica de las ciudades con sus humos rancios, su smog cancerígeno, nacerá, soy idealista, de comunidades pequeñas.
Mientras tanto, el tiempo en las comunidades pasa con una estela de marginaciones innúmeras. Aún así, las carcajadas que nacen de la gente que comparte sus vivencias, las tortillas que salen de los comales, los lugares inimaginables que se conocen, la solidaridad de sus gentes, me hacen sentir que en este mundo todavía la palabra amor no se ha extinguido de nuestras mentes y que nuestro corazón nunca dejará de comprometerse con la gente sencilla de la tierra.

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